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Francia anticipa nueva semana de protestas con huelga general programada
El país enfrenta bloqueos en la educación y una movilización prevista para el jueves a nivel nacional.
Publicado: 1 de noviembre de 2026, 19:33
Francia se prepara para otra semana de tensiones sociales con el regreso de los bloqueos en el sector educativo y la convocatoria de una huelga general el próximo jueves. Este clima tenso se produce a pesar de una notable caída en la movilización y una disminución en la conflictividad observada en las protestas, que han incluido incidentes violentos pero también manifestaciones más ordenadas en días recientes.
El Gobierno francés, presionado por el descontento popular, ha visto cómo las protestas de la semana anterior llegaron a generar imágenes de caos, como la ocurrida el 17 de octubre. Sin embargo, en las manifestaciones más recientes, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, subrayó que estas se llevaron a cabo en un ambiente más pacífico, aunque se registraron actos violentos aislados, incluidos ataques con artefactos incendiarios contra las fuerzas del orden.
Durante una jornada reciente, se registraron 116 agentes heridos en actos en todo el país, y se realizaron 779 arrestos, una cifra considerablemente menor que los 1.314 arrestos de la semana anterior. Esta reducción en la violencia sugiere una posible desactivación de las manifestaciones, aunque los funcionarios del gobierno continúan expresando su preocupación y alertando sobre la posibilidad de nuevos conflictos.
A pesar de la disminución en la asistencia a las manifestaciones, donde se contabilizaron unas 320.000 personas en las calles, frente a las 550.000 del sábado anterior, el Ejecutivo se mantiene en alerta ante el próximo mes de noviembre, que marca la vuelta a las aulas tras un descanso de 15 días. Grupos estudiantiles han comenzado a convocar movilizaciones, planeando bloqueos en centros secundarios y universitarios, señalando la falta de atención a sus demandas.
Las preocupaciones del movimiento estudiantil han aumentado debido al deterioro del sistema educativo y otras cuestiones económicas que han reforzado el descontento social. Tanto los estudiantes como los sindicatos han acordado llevar a cabo una huelga general el 5 de noviembre, uniendo diferentes sectores, incluidos los empleados ferroviarios, en reclamo de mejoras.
Exigen una inversión de 10.000 millones de euros para afrontar las deficiencias en la educación pública, y sienten que las promesas realizadas por el Gobierno, que incluyen la reducción del número de alumnos por aula y la contratación de más docentes, son insuficientes. Además, acusan al Gobierno de Emmanuel Macron de intentar desactivar la movilización mediante la imposición de restricciones a las manifestaciones.
En este contexto, el primer ministro, Sébastien Lecornu, ha instado a las autoridades educativas a satisfacer rápidamente las necesidades de los 200 centros educativos que enfrentan mayores carencias, utilizando la información recopilada a través de una plataforma digital lanzada recientemente.
El Gobierno francés, presionado por el descontento popular, ha visto cómo las protestas de la semana anterior llegaron a generar imágenes de caos, como la ocurrida el 17 de octubre. Sin embargo, en las manifestaciones más recientes, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, subrayó que estas se llevaron a cabo en un ambiente más pacífico, aunque se registraron actos violentos aislados, incluidos ataques con artefactos incendiarios contra las fuerzas del orden.
Durante una jornada reciente, se registraron 116 agentes heridos en actos en todo el país, y se realizaron 779 arrestos, una cifra considerablemente menor que los 1.314 arrestos de la semana anterior. Esta reducción en la violencia sugiere una posible desactivación de las manifestaciones, aunque los funcionarios del gobierno continúan expresando su preocupación y alertando sobre la posibilidad de nuevos conflictos.
A pesar de la disminución en la asistencia a las manifestaciones, donde se contabilizaron unas 320.000 personas en las calles, frente a las 550.000 del sábado anterior, el Ejecutivo se mantiene en alerta ante el próximo mes de noviembre, que marca la vuelta a las aulas tras un descanso de 15 días. Grupos estudiantiles han comenzado a convocar movilizaciones, planeando bloqueos en centros secundarios y universitarios, señalando la falta de atención a sus demandas.
Las preocupaciones del movimiento estudiantil han aumentado debido al deterioro del sistema educativo y otras cuestiones económicas que han reforzado el descontento social. Tanto los estudiantes como los sindicatos han acordado llevar a cabo una huelga general el 5 de noviembre, uniendo diferentes sectores, incluidos los empleados ferroviarios, en reclamo de mejoras.
Exigen una inversión de 10.000 millones de euros para afrontar las deficiencias en la educación pública, y sienten que las promesas realizadas por el Gobierno, que incluyen la reducción del número de alumnos por aula y la contratación de más docentes, son insuficientes. Además, acusan al Gobierno de Emmanuel Macron de intentar desactivar la movilización mediante la imposición de restricciones a las manifestaciones.
En este contexto, el primer ministro, Sébastien Lecornu, ha instado a las autoridades educativas a satisfacer rápidamente las necesidades de los 200 centros educativos que enfrentan mayores carencias, utilizando la información recopilada a través de una plataforma digital lanzada recientemente.