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Fallece Dick Cheney, exvicepresidente de EE.UU. y figura clave en la guerra contra el terrorismo tras el 11-S
El político republicano muere a los 84 años y deja un legado controvertido en la política estadounidense.
Publicado: 4 de noviembre de 2025, 13:00
Dick Cheney, exvicepresidente de Estados Unidos, falleció a los 84 años el 3 de noviembre de 2025, debido a complicaciones de salud relacionadas con una neumonía y problemas cardiovasculares. Se le recuerda como un político influyente durante la presidencia de George W. Bush, donde desempeñó un papel central en la administración y fue uno de los arquitectos de la guerra de Irak tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
A lo largo de su carrera, Cheney ocupó importantes roles, incluyendo jefe de gabinete y secretario de Defensa, destacándose por su enfoque agresivo en la política exterior. Su legado ha sido objeto de debate, especialmente por su apoyo a políticas de guerra preventiva y medidas de vigilancia tras los ataques terroristas, así como su defensa de técnicas de interrogatorio que fueron consideradas tortura por numerosos organismos. En sus últimos años, Cheney se alejó de las posturas más radicales del Partido Republicano, criticando a Donald Trump y apoyando a la candidata demócrata Kamala Harris en un giro inesperado que sorprendió a muchos, dado su perfil conservador.
La familia de Cheney destacó sus valores, y su muerte ha generado reacciones diversas en el panorama político estadounidense. La descripción de su familia lo ensalza como “un hombre grande y bueno”, cuyo legado, aunque marcado por decisiones muy debatidas, reafirma su impacto en la historia moderna de Estados Unidos. Su figura es recordada no solo por la controversia de sus acciones, sino también por su persistencia en la esfera política, donde muchos lo vieron como el verdadero “poder detrás del trono” durante los mandatos de Bush, tomando decisiones clave en momentos críticos como los atentados del 11-S y las guerras en Afganistán e Irak que cambiaron el rumbo de la política exterior estadounidense.
A lo largo de su carrera, Cheney ocupó importantes roles, incluyendo jefe de gabinete y secretario de Defensa, destacándose por su enfoque agresivo en la política exterior. Su legado ha sido objeto de debate, especialmente por su apoyo a políticas de guerra preventiva y medidas de vigilancia tras los ataques terroristas, así como su defensa de técnicas de interrogatorio que fueron consideradas tortura por numerosos organismos. En sus últimos años, Cheney se alejó de las posturas más radicales del Partido Republicano, criticando a Donald Trump y apoyando a la candidata demócrata Kamala Harris en un giro inesperado que sorprendió a muchos, dado su perfil conservador.
La familia de Cheney destacó sus valores, y su muerte ha generado reacciones diversas en el panorama político estadounidense. La descripción de su familia lo ensalza como “un hombre grande y bueno”, cuyo legado, aunque marcado por decisiones muy debatidas, reafirma su impacto en la historia moderna de Estados Unidos. Su figura es recordada no solo por la controversia de sus acciones, sino también por su persistencia en la esfera política, donde muchos lo vieron como el verdadero “poder detrás del trono” durante los mandatos de Bush, tomando decisiones clave en momentos críticos como los atentados del 11-S y las guerras en Afganistán e Irak que cambiaron el rumbo de la política exterior estadounidense.