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Exmonjas cismáticas de Belorado impugnan prohibición judicial de acercarse a sus antiguas hermanas en medio de un conflicto por su bienestar
La decisión del Juzgado de Bilbao busca proteger a las hermanas mayores debido a su estado de salud deteriorado.
Publicado: 25 de diciembre de 2025, 01:22
La custodia y cuidados de las hermanas ancianas del Monasterio de las monjas clarisas cismáticas de Belorado (Burgos) ha desencadenado un conflicto legal entre las exhermanas y las autoridades eclesiásticas. El Juzgado de Instrucción número 5 de Bilbao aprobó una medida cautelar que prohíbe a las exmonjas y sus abogados acercarse a sus antiguas compañeras, en un intento de salvaguardar su bienestar debido a su avanzada edad y condiciones de salud.
El desarrollo de los acontecimientos comenzó el pasado 18 de diciembre, cuando se llevó a cabo la intervención judicial que permitió el rescate de varias hermanas del Monasterio de Orduña, quienes se encontraban en un estado de salud que requería atención médica urgente. Un médico forense y la Guardia Civil participaron en la evaluación de su estado de salud, resultando en el ingreso hospitalario de tres de las cinco hermanas rescatadas debido al "gran deterioro" que sufrían por "las condiciones insalubres" en las que vivían, según el Comisario Pontificio. Aunque no todas las hermanas necesitaban hospitalización, las dos restantes han comenzado a integrarse en la vida de otros monasterios de la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu, que han brindado un nuevo hogar a las ancianas. Esta situación ha llevado a las exmonjas a plantearse un recurso legal en contención contra lo que consideran una limitación injusta de sus derechos.
El abogado de las exmonjas, Florentino Alaez, ha calificado la prohibición como algo "inaudito", argumentando que la medida deja a las monjas mayores sin posibilidad de defensa. Alaez también ha indicado que ya se había solicitado a la jueza autorización para que los abogados pudieran visitar a las mayores, incluso acompañados por alguien de la federación, pero dicha solicitud fue denegada. Mientras la Santa Sede se mantiene al tanto del conflicto, el arzobispo de Burgos, Mario Iceta, está a cargo de resolver la situación en el marco del cisma que afecta a esta comunidad religiosa. La prohibición impuesta por el tribunal plasma las preocupaciones sobre la capacidad de las exmonjas para influir en las decisiones de las ancianas, resaltando la complejidad de los lazos familiares y comunitarios dentro del marco religioso.
El desarrollo de los acontecimientos comenzó el pasado 18 de diciembre, cuando se llevó a cabo la intervención judicial que permitió el rescate de varias hermanas del Monasterio de Orduña, quienes se encontraban en un estado de salud que requería atención médica urgente. Un médico forense y la Guardia Civil participaron en la evaluación de su estado de salud, resultando en el ingreso hospitalario de tres de las cinco hermanas rescatadas debido al "gran deterioro" que sufrían por "las condiciones insalubres" en las que vivían, según el Comisario Pontificio. Aunque no todas las hermanas necesitaban hospitalización, las dos restantes han comenzado a integrarse en la vida de otros monasterios de la Federación de Clarisas Nuestra Señora de Aránzazu, que han brindado un nuevo hogar a las ancianas. Esta situación ha llevado a las exmonjas a plantearse un recurso legal en contención contra lo que consideran una limitación injusta de sus derechos.
El abogado de las exmonjas, Florentino Alaez, ha calificado la prohibición como algo "inaudito", argumentando que la medida deja a las monjas mayores sin posibilidad de defensa. Alaez también ha indicado que ya se había solicitado a la jueza autorización para que los abogados pudieran visitar a las mayores, incluso acompañados por alguien de la federación, pero dicha solicitud fue denegada. Mientras la Santa Sede se mantiene al tanto del conflicto, el arzobispo de Burgos, Mario Iceta, está a cargo de resolver la situación en el marco del cisma que afecta a esta comunidad religiosa. La prohibición impuesta por el tribunal plasma las preocupaciones sobre la capacidad de las exmonjas para influir en las decisiones de las ancianas, resaltando la complejidad de los lazos familiares y comunitarios dentro del marco religioso.