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Europa y Reino Unido refuerzan la protección de menores en redes sociales ante crecientes preocupaciones sobre seguridad digital
La Comisión Europea y el Reino Unido contemplan nuevas medidas para limitar el acceso de menores a plataformas digitales, ante el aumento de riesgos online.
Publicado: 25 de enero de 2026, 02:25
En los últimos meses, el tema de la protección de menores en redes sociales ha cobrado una creciente importancia en Europa y el Reino Unido, donde las autoridades están considerando implementar regulaciones más estrictas. La Comisión Europea ha retrasado la creación de un panel de expertos que asesorará sobre posibles medidas adicionales para proteger a los menores en entornos digitales. Uno de los temas que se están debatiendo es la posibilidad de fijar una edad mínima para acceder a las redes sociales, que algunos países han adoptado de manera individual, como Dinamarca, donde la edad mínima se ha establecido en 15 años.
Por su parte, el Estado español ha tomado medidas al respecto; en septiembre, el pleno del Congreso de los Diputados aprobó avanzar en la tramitación de un proyecto de Ley orgánica que propone aumentar la edad mínima de 14 a 16 años para el registro en redes sociales. Esta legislación también incluye tipos delictivos adicionales destinados a castigar el uso indebido de imágenes de menores, reflejando una creciente preocupación por los delitos de acoso en línea. Recientemente, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha solicitado a la Fiscalía que investigue la difusión de material de violencia sexual contra la infancia por parte de Grok, la inteligencia artificial de X (anteriormente Twitter), especialmente tras un escándalo que involucra la creación de imágenes sexualizadas de menores.
En un contexto similar, el revisor antiterrorista del Reino Unido, Jonathan Hall KC, ha sugerido que su país debería considerar la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años, siguiendo el modelo de Australia. Hall ha advertido sobre el peligro que representa internet, aseverando que ha evolucionado en un 'portal para actos horribles de violencia'. En su artículo, Hall destaca la creciente preocupación por el impacto de las redes sociales en la salud mental y seguridad de los jóvenes, respaldando su propuesta por el aumento de la radicalización juvenil a través de contenido violento en línea. En cuanto a la legislación, se ha notado una tendencia creciente entre varios países europeos, como Francia, para establecer restricciones de edad similares y limitar el uso de teléfonos móviles en colegios.
Las discusiones en el Parlamento británico han cobrado relevancia, sobre todo tras varios incidentes de violencia ligada al consumo de contenido radical por parte de adolescentes. Los últimos datos indican que la Policía Metropolitana de Londres ha informado un aumento del 38% en las derivaciones al programa preventivo contra la radicalización, lo que refuerza la urgencia de medidas más efectivas para proteger a los menores en el entorno digital.
Por su parte, el Estado español ha tomado medidas al respecto; en septiembre, el pleno del Congreso de los Diputados aprobó avanzar en la tramitación de un proyecto de Ley orgánica que propone aumentar la edad mínima de 14 a 16 años para el registro en redes sociales. Esta legislación también incluye tipos delictivos adicionales destinados a castigar el uso indebido de imágenes de menores, reflejando una creciente preocupación por los delitos de acoso en línea. Recientemente, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, ha solicitado a la Fiscalía que investigue la difusión de material de violencia sexual contra la infancia por parte de Grok, la inteligencia artificial de X (anteriormente Twitter), especialmente tras un escándalo que involucra la creación de imágenes sexualizadas de menores.
En un contexto similar, el revisor antiterrorista del Reino Unido, Jonathan Hall KC, ha sugerido que su país debería considerar la prohibición del acceso a redes sociales para menores de 16 años, siguiendo el modelo de Australia. Hall ha advertido sobre el peligro que representa internet, aseverando que ha evolucionado en un 'portal para actos horribles de violencia'. En su artículo, Hall destaca la creciente preocupación por el impacto de las redes sociales en la salud mental y seguridad de los jóvenes, respaldando su propuesta por el aumento de la radicalización juvenil a través de contenido violento en línea. En cuanto a la legislación, se ha notado una tendencia creciente entre varios países europeos, como Francia, para establecer restricciones de edad similares y limitar el uso de teléfonos móviles en colegios.
Las discusiones en el Parlamento británico han cobrado relevancia, sobre todo tras varios incidentes de violencia ligada al consumo de contenido radical por parte de adolescentes. Los últimos datos indican que la Policía Metropolitana de Londres ha informado un aumento del 38% en las derivaciones al programa preventivo contra la radicalización, lo que refuerza la urgencia de medidas más efectivas para proteger a los menores en el entorno digital.