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Europa enfrenta desafíos en su dependencia energética de Rusia mientras diversifica su suministro de gas y fertilizantes
A pesar de las restricciones para el gas ruso, Europa continúa comprando fertilizantes y ha incrementado importaciones de GNL de EE.UU.
Publicado: 13 de enero de 2026, 02:03
Europa se enfrenta a un momento crítico en su política energética debido al conflicto en Ucrania y las sanciones a Rusia. A pesar de la disminución en las importaciones de gas ruso, Europa sigue dependiendo de fertilizantes de origen ruso, lo que plantea dudas sobre la efectividad de las sanciones y el compromiso europeo de desvincularse de Rusia. Recientemente, las importaciones de gas en España han aumentado, reflejando un intento de estabilizar los suministros energéticos mientras se acerca el invierno, aunque Rusia sigue siendo un proveedor relevante.
El dilema para los agricultores europeos también es notable, ya que la dependencia de fertilizantes rusos, que son más baratos, genera preocupación sobre la interrupción de suministros. Europa ha tratado de ajustar aranceles a estos fertilizantes, pero aún no ha eliminado completamente el suministro ruso del mercado. Por otro lado, las compras de GNL de EE.UU. han aumentado significativamente y ya constituyen el 57% de las importaciones, lo que plantea la cuestión de cambiar una forma de dependencia energética por otra.
La situación destaca los desafíos que enfrenta Europa para reducir su dependencia de Rusia sin comprometer su seguridad alimentaria y energética, especialmente en un contexto donde los precios de los combustibles son elevados y afectan la producción agrícola.
El dilema para los agricultores europeos también es notable, ya que la dependencia de fertilizantes rusos, que son más baratos, genera preocupación sobre la interrupción de suministros. Europa ha tratado de ajustar aranceles a estos fertilizantes, pero aún no ha eliminado completamente el suministro ruso del mercado. Por otro lado, las compras de GNL de EE.UU. han aumentado significativamente y ya constituyen el 57% de las importaciones, lo que plantea la cuestión de cambiar una forma de dependencia energética por otra.
La situación destaca los desafíos que enfrenta Europa para reducir su dependencia de Rusia sin comprometer su seguridad alimentaria y energética, especialmente en un contexto donde los precios de los combustibles son elevados y afectan la producción agrícola.