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Estudio revela que dormir menos de siete horas diarias afecta la salud y la esperanza de vida
La investigación muestra cómo la falta de sueño influye en la longevidad y riesgos de enfermedades crónicas.
Publicado: 3 de enero de 2026, 00:49
Un reciente estudio llevado a cabo por la Oregon Health & Science University ha revelado que dormir menos de siete horas al día se relaciona directamente con una esperanza de vida reducida y un mayor riesgo de enfermedades crónicas. Este estudio, publicado en la revista Sleep Advances, ha sido elaborado basándose en datos de encuestas realizadas en todo Estados Unidos. Los hallazgos indican que la falta de sueño se posiciona como el segundo mayor predictor de mortalidad, solo detrás de la adicción al tabaquismo.
Los investigadores, liderados por Andrew McHill, encontraron que quienes duermen menos de siete horas enfrentan riesgos incrementados de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y síndrome metabólico. Complementando estos hallazgos, el neurocientífico Luis de Lecea destacó la crítica necesidad de proporcionar atención al sueño, ya que la carencia de descanso impacta la salud mental y física de la sociedad moderna, asociándose con problemas de memoria y condiciones como la diabetes tipo 2.
Investigaciones adicionales de la Universidad Nacional de Singapur y un estudio en Australia corroboran que mejorar la calidad del sueño es fundamental para la salud pública, siendo menos del 13% de la población mundial capaz de cumplir con las recomendaciones de sueño. Estos hallazgos enfatizan que priorizar el sueño no es un lujo, sino una necesidad vital para el bienestar general.
Los investigadores, liderados por Andrew McHill, encontraron que quienes duermen menos de siete horas enfrentan riesgos incrementados de enfermedades cardiovasculares, hipertensión y síndrome metabólico. Complementando estos hallazgos, el neurocientífico Luis de Lecea destacó la crítica necesidad de proporcionar atención al sueño, ya que la carencia de descanso impacta la salud mental y física de la sociedad moderna, asociándose con problemas de memoria y condiciones como la diabetes tipo 2.
Investigaciones adicionales de la Universidad Nacional de Singapur y un estudio en Australia corroboran que mejorar la calidad del sueño es fundamental para la salud pública, siendo menos del 13% de la población mundial capaz de cumplir con las recomendaciones de sueño. Estos hallazgos enfatizan que priorizar el sueño no es un lujo, sino una necesidad vital para el bienestar general.