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Estados Unidos y China en Guerra Tecnológica: Nvidia y AMD en el Centro del Conflicto por Semiconductores
La apertura de EE UU a la exportación de chips H20 a China genera tensiones y reacciones en Pekín, que busca fortalecer su autonomía tecnológica.
Publicado: 24 de agosto de 2025, 06:32
La reciente decisión de la administración de Donald Trump de permitir a Nvidia y AMD exportar semiconductores de alta gama a China ha desatado una serie de reacciones en el ámbito geopolítico y tecnológico. Esta decisión plantea serias dudas sobre la legalidad y los motivos detrás de dicha medida, sobre todo en un contexto donde la seguridad nacional parece estar subordinada a intereses económicos más inmediatos.
Por otra parte, el gigante asiático ha intensificado su estrategia para disminuir la dependencia tecnológica de Estados Unidos. Las autoridades chinas han instado a las empresas a evitar el uso de los procesadores H20, especialmente en proyectos gubernamentales o relacionados con la seguridad nacional. Aunque esta directriz no equivale a un veto total, representa un desafío significativo para Nvidia y AMD, que obtuvieron el permiso de Washington para retomar la venta de estos chips bajo condiciones controvertidas.
El tira y afloja entre China y EE UU continúa en todos los niveles de la cadena de suministro tecnológica. Trump ha justificado su decisión describiendo los chips H20 como “obsoletos”, a pesar de que estos han tenido un alto volumen de ventas en China, y han sido utilizados en desarrollos importantes como el modelo de lenguaje de gran tamaño de la empresa china DeepSeek. Mientras Washington busca mantener su liderazgo sin sacrificar oportunidades comerciales, Pekín trabaja en consolidar su independencia tecnológica, incluso estableciendo estándares que favorecen a los productores locales como Huawei y SMIC, y planteando dudas sobre la fiabilidad de los chips H20. Para Nvidia y AMD, la presión de adaptarse a estos cambios constantes se convierte en un desafío crucial en un entorno de crecientes tensiones geopolíticas.
Por otra parte, el gigante asiático ha intensificado su estrategia para disminuir la dependencia tecnológica de Estados Unidos. Las autoridades chinas han instado a las empresas a evitar el uso de los procesadores H20, especialmente en proyectos gubernamentales o relacionados con la seguridad nacional. Aunque esta directriz no equivale a un veto total, representa un desafío significativo para Nvidia y AMD, que obtuvieron el permiso de Washington para retomar la venta de estos chips bajo condiciones controvertidas.
El tira y afloja entre China y EE UU continúa en todos los niveles de la cadena de suministro tecnológica. Trump ha justificado su decisión describiendo los chips H20 como “obsoletos”, a pesar de que estos han tenido un alto volumen de ventas en China, y han sido utilizados en desarrollos importantes como el modelo de lenguaje de gran tamaño de la empresa china DeepSeek. Mientras Washington busca mantener su liderazgo sin sacrificar oportunidades comerciales, Pekín trabaja en consolidar su independencia tecnológica, incluso estableciendo estándares que favorecen a los productores locales como Huawei y SMIC, y planteando dudas sobre la fiabilidad de los chips H20. Para Nvidia y AMD, la presión de adaptarse a estos cambios constantes se convierte en un desafío crucial en un entorno de crecientes tensiones geopolíticas.