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Estados Unidos renueva su interés en adquirir Groenlandia, recordando su historia de expansionismo territorial
La ambición de Trump y el contexto histórico de compras y cesiones que han conformado el mapa estadounidense.
Publicado: 11 de enero de 2026, 02:06
Estados Unidos ha mostrado un interés renovado en expandir su territorio con la posible adquisición de Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca. Este interés se ha manifestado en las declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, quien confirmó que el expresidente Donald Trump estaría dispuesto a realizar una oferta formal por la isla, reafirmando así la actitud histórica del país hacia la expansión territorial. El exmandatario ha insistido en que la isla es crucial para la seguridad nacional, especialmente tras la intervención en Venezuela y la captura de Nicolás Maduro, impulsando su narrativa de que Rusia y China amenazan Groenlandia.
A lo largo de su historia, Estados Unidos ha ampliado su territorio mediante transacciones significativas, desde la compra de Luisiana en 1803 hasta la compra de Alaska en 1867. Este proceso de expansión hacia el oeste se complementa con la cesión de Florida, la incorporación de Texas y la Cesión Mexicana, lo que ha conformado el actual mapa estadounidense. En años recientes, el interés en Groenlandia ha resurgido, incluso con intentos pasados como el ofrecimiento hecho por Harry Truman en 1946, aunque sin éxito. Las intenciones del gobierno estadounidense han generado comparaciones con la dinámica de expansión imperialista del siglo XIX, resaltando dilemas éticos sobre las aspiraciones territoriales actuales.
Recientemente, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y su homóloga danesa, Mette Frederiksen, han dejado en claro que no permitirán la anexión por parte de Estados Unidos. En consecuencia, han surgido tres posibles vías que Trump podría adoptar para intentar controlar la isla: forzar un movimiento independentista en el pueblo groenlandés, negociar una venta con Dinamarca o simplemente intentar una ocupación militar. Sin embargo, las advertencias sobre los peligros de un conflicto militar entre aliados de la OTAN se han intensificado, ya que tal acción podría socavar la alianza transatlántica establecida tras la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, la comunidad internacional observa con preocupación el renacer de las tensiones geopolíticas en el Ártico, donde Groenlandia representa un punto estratégico crucial para el control militar y comercial en la región.
A lo largo de su historia, Estados Unidos ha ampliado su territorio mediante transacciones significativas, desde la compra de Luisiana en 1803 hasta la compra de Alaska en 1867. Este proceso de expansión hacia el oeste se complementa con la cesión de Florida, la incorporación de Texas y la Cesión Mexicana, lo que ha conformado el actual mapa estadounidense. En años recientes, el interés en Groenlandia ha resurgido, incluso con intentos pasados como el ofrecimiento hecho por Harry Truman en 1946, aunque sin éxito. Las intenciones del gobierno estadounidense han generado comparaciones con la dinámica de expansión imperialista del siglo XIX, resaltando dilemas éticos sobre las aspiraciones territoriales actuales.
Recientemente, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y su homóloga danesa, Mette Frederiksen, han dejado en claro que no permitirán la anexión por parte de Estados Unidos. En consecuencia, han surgido tres posibles vías que Trump podría adoptar para intentar controlar la isla: forzar un movimiento independentista en el pueblo groenlandés, negociar una venta con Dinamarca o simplemente intentar una ocupación militar. Sin embargo, las advertencias sobre los peligros de un conflicto militar entre aliados de la OTAN se han intensificado, ya que tal acción podría socavar la alianza transatlántica establecida tras la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, la comunidad internacional observa con preocupación el renacer de las tensiones geopolíticas en el Ártico, donde Groenlandia representa un punto estratégico crucial para el control militar y comercial en la región.