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Estados Unidos propone ante la ONU el despliegue de una fuerza internacional de estabilización en Gaza tras el conflicto con Hamas
El plan de paz de Trump incluye un alto el fuego y el compromiso de aumentar la ayuda humanitaria en la región.
Publicado: 6 de noviembre de 2025, 13:32
El Gobierno de Estados Unidos ha propuesto una resolución ante el Consejo de Seguridad de la ONU que busca establecer una fuerza internacional de estabilización en la Franja de Gaza, respaldado por el presidente Donald Trump. Este plan incluye 20 puntos para lograr una paz duradera en la región y ha sido discutido en reuniones con miembros del Consejo de Seguridad y representantes de naciones árabes.
La propuesta contempla una misión de estabilización compuesta principalmente por fuerzas árabes y musulmanas, con varios países listos para contribuir con tropas. Según el presidente Trump, una fuerza internacional de estabilización coordinada por Washington será desplegada “muy pronto” en Gaza. Este anuncio se dio justo un día después de que se presentara el proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad, que incluye el envío de tropas de Egipto, Catar, Turquía y Emiratos Árabes Unidos.
Sin embargo, se requiere una autorización formal del Consejo de Seguridad. La situación en Gaza sigue siendo crítica, con un alto número de fallecimientos y escasez de alimentos, agua y medicinas, complicando la crisis humanitaria. Las discusiones sobre la resolución enfrentan resistencia dentro del Consejo de Seguridad, especialmente por aquellos que exigen garantías sobre la neutralidad y la composición de la fuerza internacional. Según el borrador de la resolución, el mandato de la nueva fuerza será de al menos dos años y tendrá como principal objetivo supervisar el alto el fuego entre Israel y Hamás, declarado el 10 de octubre.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, ha mantenido reuniones con representantes de varios países, confirmando un “amplio apoyo regional” a la iniciativa. Diversos países ya han manifestado su disposición a participar en la misión, pero la implementación depende del visto bueno del Consejo de Seguridad. Mientras la Casa Blanca confía en un despliegue inminente, el acuerdo de alto el fuego negociado con mediación de Washington y El Cairo prevé que la misión comprenda mayoritariamente efectivos árabes y musulmanes, encargándose de la seguridad en Gaza y supervisando el retiro progresivo del ejército israelí.
Trump ha señalado que si las facciones palestinas no cumplen con los acuerdos, enfrentarán “un gran problema”. Además, en reciente cena con líderes de Asia Central, destacó la importancia del liderazgo estadounidense en el proceso diplomático. En este marco, la creación de la Junta de Paz, presidida por Trump, también ha generado divisiones entre los miembros del Consejo de Seguridad y potencias regionales. Las tensiones sobre la función de la fuerza internacional persisten, así como la preocupación de que la inclusión de fuerzas israelíes en el proceso de desarme genere desconfianza entre los países árabes. Mientras, la Casa Blanca sigue adelante con su plan de mediación en medio de la crisis humanitaria en Gaza.
La propuesta contempla una misión de estabilización compuesta principalmente por fuerzas árabes y musulmanas, con varios países listos para contribuir con tropas. Según el presidente Trump, una fuerza internacional de estabilización coordinada por Washington será desplegada “muy pronto” en Gaza. Este anuncio se dio justo un día después de que se presentara el proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad, que incluye el envío de tropas de Egipto, Catar, Turquía y Emiratos Árabes Unidos.
Sin embargo, se requiere una autorización formal del Consejo de Seguridad. La situación en Gaza sigue siendo crítica, con un alto número de fallecimientos y escasez de alimentos, agua y medicinas, complicando la crisis humanitaria. Las discusiones sobre la resolución enfrentan resistencia dentro del Consejo de Seguridad, especialmente por aquellos que exigen garantías sobre la neutralidad y la composición de la fuerza internacional. Según el borrador de la resolución, el mandato de la nueva fuerza será de al menos dos años y tendrá como principal objetivo supervisar el alto el fuego entre Israel y Hamás, declarado el 10 de octubre.
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, ha mantenido reuniones con representantes de varios países, confirmando un “amplio apoyo regional” a la iniciativa. Diversos países ya han manifestado su disposición a participar en la misión, pero la implementación depende del visto bueno del Consejo de Seguridad. Mientras la Casa Blanca confía en un despliegue inminente, el acuerdo de alto el fuego negociado con mediación de Washington y El Cairo prevé que la misión comprenda mayoritariamente efectivos árabes y musulmanes, encargándose de la seguridad en Gaza y supervisando el retiro progresivo del ejército israelí.
Trump ha señalado que si las facciones palestinas no cumplen con los acuerdos, enfrentarán “un gran problema”. Además, en reciente cena con líderes de Asia Central, destacó la importancia del liderazgo estadounidense en el proceso diplomático. En este marco, la creación de la Junta de Paz, presidida por Trump, también ha generado divisiones entre los miembros del Consejo de Seguridad y potencias regionales. Las tensiones sobre la función de la fuerza internacional persisten, así como la preocupación de que la inclusión de fuerzas israelíes en el proceso de desarme genere desconfianza entre los países árabes. Mientras, la Casa Blanca sigue adelante con su plan de mediación en medio de la crisis humanitaria en Gaza.