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Estados Unidos presenta un crecimiento del PIB del 0,9% en el segundo trimestre de 2025, alza favorable en medio de tensiones comerciales.

El consumo privado y la reducción de importaciones impulsan la mejora de la economía estadounidense, mientras que la industria española enfrenta nuevos desafíos.

Publicado: 25 de septiembre de 2025, 19:52

La economía de Estados Unidos ha registrado un crecimiento del 0,9% en el segundo trimestre de 2025, impulsado por un aumento del consumo privado del 2,5% y una significativa reducción en las importaciones, lo que contrasta con una contracción previa. Esta mejora se produce en un contexto de tensiones comerciales, pero el consumo interno ha jugado un papel clave en estabilizar la economía.

En comparación, la economía española también ha mostrado avances significativos, con un crecimiento del PIB del 0,8% en el mismo trimestre. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), este aumento es una décima más de lo previsto inicialmente, con un crecimiento interanual del 3,1%, resaltando la solidez del consumo de las familias y de la inversión empresarial.

En el ámbito europeo, la industria en España, que contribuye con un 16% al PIB y genera casi tres millones de empleos, se enfrenta a desafíos por la creciente competencia de marcas chinas. Un informe destaca la necesidad de una política industrial más ambiciosa para mantener la competitividad. Sin embargo, la buena marcha del consumo de los hogares en España refleja un aumento del poder adquisitivo, lo que puede ser fundamental para el futuro económico del país.

Entre abril y junio, el consumido final de los hogares aumentó un 0,8%, evidenciando un crecimiento estable a pesar de las tensiones internacionales. Las inversiones también se incrementaron significativamente, con un aumento del 1,8% en comparación con el trimestre anterior. Esta tendencia contrasta con el aumento de las importaciones, que crecieron un 1,6%, resaltando la dependencia del mercado exterior en un periodo de incertidumbre comercial.

Mientras Estados Unidos muestra un resurgimiento económico, la industria española debe adaptarse a cambios competitivos para asegurar su relevancia en el mercado. Las lecciones del crecimiento estadounidense pueden servir de modelo para reforzar la innovación y sostenibilidad en España, esenciales para el éxito a largo plazo.