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Estados Unidos oficializa su salida de la OMS y no atenderá cuotas pendientes, transformando la gobernanza sanitaria global
La decisión, impulsada por la administración de Donald Trump, traerá consecuencias severas para el sistema de salud a nivel mundial.
Publicado: 23 de enero de 2026, 14:36
Este jueves, Estados Unidos ha consumado su retirada de la Organización Mundial de la Salud (OMS), un hecho que sella un proceso iniciado por el presidente Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025. Esta decisión ha generado preocupaciones significativas sobre las repercusiones que tendrá para la salud a nivel global, así como el vacío de liderazgo y los problemas financieros que podría acarrear al organismo internacional.
La salida fue formalizada mediante una orden ejecutiva que reiteró críticas ya plasmadas en el primer mandato de Trump. Entre ellas destacan la supuesta mala gestión de la pandemia de la COVID-19 y la falta de reformas estructurales dentro de la OMS. La Administración Trump ha insistido en que no tiene intención de cumplir con obligaciones de cuotas impagas, lo que podría llevar a una crisis financiera interna en la OMS.
Las repercusiones jurídicas y críticas han empezado a surgir, con expertos expresando preocupación acerca de cómo esta retirada podría debilitar los sistemas de prevención y gestión ante emergencias sanitarias. Esto plantea serias dudas sobre la gestión futura de crisis sanitarias sin la colaboración de uno de los mayores financiadores y actores en la salud pública global.
La salida fue formalizada mediante una orden ejecutiva que reiteró críticas ya plasmadas en el primer mandato de Trump. Entre ellas destacan la supuesta mala gestión de la pandemia de la COVID-19 y la falta de reformas estructurales dentro de la OMS. La Administración Trump ha insistido en que no tiene intención de cumplir con obligaciones de cuotas impagas, lo que podría llevar a una crisis financiera interna en la OMS.
Las repercusiones jurídicas y críticas han empezado a surgir, con expertos expresando preocupación acerca de cómo esta retirada podría debilitar los sistemas de prevención y gestión ante emergencias sanitarias. Esto plantea serias dudas sobre la gestión futura de crisis sanitarias sin la colaboración de uno de los mayores financiadores y actores en la salud pública global.