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Estados Unidos intensifica sus operaciones en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y otros ataques a la infraestructura petrolera

La intervención militar para llevar a cabo la captura del líder venezolano desencadena una serie de operaciones en el Caribe.

Publicado: 23 de enero de 2026, 01:58

En un complejo giro de los acontecimientos en Venezuela, el reciente ataque llevado a cabo por Estados Unidos que resultó en la captura de Nicolás Maduro ha elevado significativamente las tensiones en la región. La operación, conocida como 'Resolución Absoluta', fue meticulosamente planificada y tuvo lugar durante la madrugada del 2 de enero, con un despliegue aéreo masivo para facilitar la captura de Maduro.

El presidente Donald Trump observó la operación en tiempo real y destacó la efectividad de las fuerzas especiales que lograron asaltar el complejo de manera rápida y precisa. Mientras el régimen venezolano reportó bajas múltiples, Trump afirmó que no hubo muertes entre las fuerzas estadounidenses. Posteriormente, Estados Unidos reforzó su presencia militar en el Caribe, interceptando buques que transportaban crudo venezolano y señalando que la presión sobre la industria petrolera del país no solo tiene repercusiones locales, sino que también afecta a países vecinos como Cuba debido a la caída de los envíos de petróleo venezolanos. Esto ha exacerbado la crítica situación económica y energética de la isla.

Las reacciones en Venezuela han sido intensas, con el régimen denunciando un ataque a su soberanía y sugiriendo traiciones dentro de sus filas. Además, recientes informes indican que a pesar de ser el país con las mayores reservas de petróleo, Venezuela ha visto una drástica caída en su producción, pasando a extraer menos del 2% del crudo global. Esta disminución se debe a la combinación de sanciones internacionales, corrupción en PDVSA, y la falta de inversión en infraestructura, presentando un escenario complicado que Trump mencionó durante su rueda de prensa, al afirmar que “nuestras grandes compañías, las más grandes del mundo, invertirán miles de millones para reparar la infraestructura petrolera”.

Sin embargo, la estrategia de Estados Unidos no solo busca restringir la capacidad del régimen para manipular recursos vitales, sino que también está alineada con su objetivo a largo plazo de controlar las cabezas de suministro petrolero en la región, que ahora enfrenta un renovado interés por parte de empresas estadounidenses. Esto no solo impacta la política en Venezuela sino que también resonará en el resto del continente, intensificando el debate sobre la intervención y la soberanía.