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Estados Unidos intensifica acciones contra buques petroleros en Venezuela, incluyendo la incautación del Skipper y vigilancia de otros 18 navíos.
La incautación del superpetrolero Skipper marca un nuevo enfoque de Washington en la presión sobre Caracas y el control de recursos energéticos.
Publicado: 17 de diciembre de 2025, 21:50
Estados Unidos ha intensificado su monitoreo y control sobre los buques petroleros en aguas venezolanas, reflejando una política más agresiva hacia el régimen de Nicolás Maduro. En una acción notable, el superpetrolero Skipper fue interceptado cerca de las costas de Venezuela la semana pasada y actualmente se encuentra en un proceso de incautación en el puerto de Houston. Este buque transportaba aproximadamente 1,85 millones de barriles de crudo pesado Merey y, debido a su tamaño, debe anclar fuera del puerto y transbordar su carga a embarcaciones más pequeñas.
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, indicó que la incautación se realizó bajo una orden judicial y que el Skipper, que navegaba con bandera de Guyana, fue clasificado como un 'buque fantasma' debido a su historial de contrabando de petróleo. Aparte de la incautación del Skipper, un informe reciente destaca que el 41% del tráfico de petroleros en noviembre de 2025 operó de manera irregular, implementando tácticas de ocultamiento como el apagado de sus sistemas de Identificación Automática de Buques (AIS). Estas prácticas han sido atribuidas a la creciente vigilancia y las sanciones impuestas por Estados Unidos, que, según un informe de la ONG Transparencia Venezuela, señalan que la estructura logística de las exportaciones venezolanas se ha adaptado para evadir el control internacional. Además, el presidente Donald Trump ha ordenado un bloqueo total de los petroleros sancionados que ingresan y salen de Venezuela, justificando estas acciones como parte de una estrategia más amplia para presionar al régimen venezolano.
Como respuesta, el gobierno de Maduro ha calificado las acciones estadounidenses de 'grotescas amenazas' y un intento de robo de sus recursos, mientras que las tensiones han escalado en un contexto donde Estados Unidos refuerza su presencia militar en el Caribe y el Pacífico. El documento de Transparencia Venezuela también señala un vínculo entre el tráfico de petróleo y el narcotráfico, subrayando cómo el régimen se beneficia de estas operaciones clandestinas para financiar sus actividades.
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, indicó que la incautación se realizó bajo una orden judicial y que el Skipper, que navegaba con bandera de Guyana, fue clasificado como un 'buque fantasma' debido a su historial de contrabando de petróleo. Aparte de la incautación del Skipper, un informe reciente destaca que el 41% del tráfico de petroleros en noviembre de 2025 operó de manera irregular, implementando tácticas de ocultamiento como el apagado de sus sistemas de Identificación Automática de Buques (AIS). Estas prácticas han sido atribuidas a la creciente vigilancia y las sanciones impuestas por Estados Unidos, que, según un informe de la ONG Transparencia Venezuela, señalan que la estructura logística de las exportaciones venezolanas se ha adaptado para evadir el control internacional. Además, el presidente Donald Trump ha ordenado un bloqueo total de los petroleros sancionados que ingresan y salen de Venezuela, justificando estas acciones como parte de una estrategia más amplia para presionar al régimen venezolano.
Como respuesta, el gobierno de Maduro ha calificado las acciones estadounidenses de 'grotescas amenazas' y un intento de robo de sus recursos, mientras que las tensiones han escalado en un contexto donde Estados Unidos refuerza su presencia militar en el Caribe y el Pacífico. El documento de Transparencia Venezuela también señala un vínculo entre el tráfico de petróleo y el narcotráfico, subrayando cómo el régimen se beneficia de estas operaciones clandestinas para financiar sus actividades.