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Estados Unidos captura petroleros rusos en el Atlántico y Caribe tras semanas de persecución militar por evasión de sanciones
La captura de los buques Bella1 y M/S Sophia marca un incremento en la presión estadounidense sobre el contrabando de petróleo vinculado a Venezuela.
Publicado: 8 de enero de 2026, 09:18
En un operativo conjunto de la Guardia Costera y las fuerzas militares de Estados Unidos, el petrolero de bandera rusa conocido como Bella1, recientemente renombrado como Marinera, fue interceptado el 7 de enero de 2026, tras dos semanas de seguimiento en el Atlántico Norte. La acción tuvo lugar cerca de Islandia y se produce en medio de una intensificación de las sanciones de Washington contra el comercio de crudo entre Venezuela y sus aliados, en particular Rusia e Irán.
Durante el asalto, el Marinera, que había estado eludiendo esfuerzos de interceptación, fue localizado y abordado sin resistencia por parte de su tripulación. Este incidente ocurre en un contexto de hostil enfrentamiento entre EEUU y el régimen de Nicolás Maduro, quien depende en gran medida de la exportación de petróleo para sostener su economía, ya que confronta severas sanciones internacionales. La operación fue vista como un esfuerzo crítico para bloquear el flujo de petróleo sancionado que llega al mercado internacional, especialmente desde Venezuela.
Los Estados Unidos afirmaron que el petrolero estaba preparado para transportar petróleo sancionado y que su captura fue justificable bajo una orden judicial. En paralelo, se confirmó la captura de otro buque, el M/T Sophia, en aguas del Caribe, que había apagado su transpondedor para evitar ser detectado. Rusia, que desplegó un submarino y buques de guerra en un intento de escoltar al Marinera, calificó la interceptación de “piratería” e “ilegal” según el derecho internacional, mientras que los funcionarios estadounidenses subrayaron la importancia del operativo en su estrategia para desmantelar lo que denominan la "flota oscura".
Durante el asalto, el Marinera, que había estado eludiendo esfuerzos de interceptación, fue localizado y abordado sin resistencia por parte de su tripulación. Este incidente ocurre en un contexto de hostil enfrentamiento entre EEUU y el régimen de Nicolás Maduro, quien depende en gran medida de la exportación de petróleo para sostener su economía, ya que confronta severas sanciones internacionales. La operación fue vista como un esfuerzo crítico para bloquear el flujo de petróleo sancionado que llega al mercado internacional, especialmente desde Venezuela.
Los Estados Unidos afirmaron que el petrolero estaba preparado para transportar petróleo sancionado y que su captura fue justificable bajo una orden judicial. En paralelo, se confirmó la captura de otro buque, el M/T Sophia, en aguas del Caribe, que había apagado su transpondedor para evitar ser detectado. Rusia, que desplegó un submarino y buques de guerra en un intento de escoltar al Marinera, calificó la interceptación de “piratería” e “ilegal” según el derecho internacional, mientras que los funcionarios estadounidenses subrayaron la importancia del operativo en su estrategia para desmantelar lo que denominan la "flota oscura".