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España enfrenta un aumento alarmante de olas de calor, con 90 registradas en este siglo y un creciente impacto social
La crisis climática provoca muertes atribuibles al calor y resalta las desigualdades sociales que agravan la situación.
Publicado: 15 de agosto de 2025, 19:03
En los últimos años, España ha estado viviendo un aumento significativo en la frecuencia y duración de las olas de calor, con 90 olas registradas desde el inicio del siglo XXI, más del doble en comparación con 1975-1999. Las altas temperaturas han llevado a un notable incremento en las muertes atribuidas al calor, especialmente en áreas de bajos ingresos. Se han reportado 1.869 muertes solo en agosto, un 34% más que el año anterior, y la brecha en esperanza de vida entre barrios ricos y pobres es alarmante.
AEMET ha destacado que la duración de las olas de calor ha aumentado, alcanzando un total de 474 días entre 2000 y 2024. Sin embargo, las políticas públicas para abordar esta crisis son insatisfactorias, dejando de lado a la población vulnerable. La infraestructura urbana está desigualmente distribuida, lo que limita el acceso a recursos necesarios para mitigar el calor en barrios menos favorecidos.
Para afrontar esta crisis, se proponen medidas a largo plazo, como la creación de más áreas verdes y la mejora de las infraestructuras, pero los esfuerzos son obstaculizados por intereses privados y un urbanismo deficiente. Esto convierte las olas de calor en un problema tanto climático como social, evidenciando las profundas desigualdades existentes en la sociedad española.
AEMET ha destacado que la duración de las olas de calor ha aumentado, alcanzando un total de 474 días entre 2000 y 2024. Sin embargo, las políticas públicas para abordar esta crisis son insatisfactorias, dejando de lado a la población vulnerable. La infraestructura urbana está desigualmente distribuida, lo que limita el acceso a recursos necesarios para mitigar el calor en barrios menos favorecidos.
Para afrontar esta crisis, se proponen medidas a largo plazo, como la creación de más áreas verdes y la mejora de las infraestructuras, pero los esfuerzos son obstaculizados por intereses privados y un urbanismo deficiente. Esto convierte las olas de calor en un problema tanto climático como social, evidenciando las profundas desigualdades existentes en la sociedad española.