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España enfrenta pérdidas económicas significativas por cambio climático: 12.200 millones en 2025 y más de 34.000 millones en 2029

Un informe reciente destaca el impacto de fenómenos climáticos extremos en la economía, advirtiendo sobre la falta de medidas adecuadas.

Publicado: 16 de septiembre de 2025, 12:35

Según un informe publicado por la Universidad de Mannheim en colaboración con el Banco Central Europeo, España se posiciona como el país más afectado en Europa por los desastres climáticos, con pérdidas económicas estimadas en 12.200 millones de euros para 2025, un dato que no incluye las devastadoras consecuencias de los incendios forestales ocurridos este verano, y que podrían ascender a más de 34.800 millones para 2029. Este análisis resalta las severas implicaciones del cambio climático y la afectación en sectores como la construcción, la hostelería, la agricultura y la ganadería debido a olas de calor, sequías e inundaciones.

Además, se subraya que las inundaciones generan daños directos sobre infraestructuras vitales para la economía, impactando en el tejido empresarial y social del país. El informe también advierte que las cifras de pérdidas podrían ser mucho más altas, ya que no incluyen el impacto de desastres adicionales como incendios. En toda la Unión Europea, las pérdidas se estiman en 126.000 millones de euros para 2029, enfatizando la vulnerabilidad de los estados mediterráneos, incluido España.

A medida que la situación climática empeora, se resalta la urgencia de una respuesta política robusta, aunque los ministros de Medio Ambiente de la UE se reunirán para discutir un objetivo climático vinculante para 2040. Los expertos piden inversiones en adaptación climática y una gestión eficiente de recursos hídricos, destacando la necesidad de una acción inmediata para mitigar daños futuros y preservar la viabilidad económica del país. El informe también revela que el verano de 2025 ha sido el más cálido en la historia de España, con un total de 33 días de ola de calor y noches tropicales donde las temperaturas no bajaron de 20 °C, lo que intensifica las consecuencias económicas en un contexto de sequías y desastres naturales. Además, se estima que 2.841 muertes en España durante el pasado verano están relacionadas con el calor extremo, con 630 fallecimientos en Barcelona atribuibles a la crisis climática, lo que pone de manifiesto el impacto directo del calentamiento global en la salud y las vidas de las personas.