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Empresarios inmobiliarios presentan perspectivas divergentes sobre el mercado: ventas asequibles y rentabilidad en el alquiler
Rubén Zaballos critica la gestión política de la vivienda al anunciar la venta de 200 pisos, mientras que Pascual Ariño defiende el alquiler para familias.
Publicado: 3 de enero de 2026, 06:03
El mercado inmobiliario en España se encuentra en un encrucijada, donde los precios siguen subiendo y las opciones de vivienda se vuelven cada vez más restringidas. Recientemente, dos empresarios han hecho públicas sus posiciones sobre la situación actual y las tendencias en este sector. Rubén Zaballos, inversor inmobiliario, ha anunciado su intención de vender más de 200 viviendas a un precio de 100.000 euros cada una, expresando su descontento con el clima político actual respecto a la vivienda. A su vez, Pascual Ariño defiende el alquiler a familias, argumentando que es más rentable que el alquiler turístico debido a menores costos de gestión y beneficios fiscales.
Zaballos, criticando la política de vivienda, ha comenzado a vender propiedades en Galicia, mientras que el Ministerio de Vivienda respalda sus afirmaciones sobre el aumento del precio de la vivienda. Por su parte, Ariño, con 16 viviendas, señala que la mayoría de la vivienda en alquiler pertenece a pequeños propietarios y que la presión de los fondos de inversión ha aumentado en el sector.
A pesar de sus diferencias, ambos empresarios coinciden en que la situación actual del mercado inmobiliario requiere un análisis profundo y una posible intervención política para regularlo y proteger a los inquilinos.
Zaballos, criticando la política de vivienda, ha comenzado a vender propiedades en Galicia, mientras que el Ministerio de Vivienda respalda sus afirmaciones sobre el aumento del precio de la vivienda. Por su parte, Ariño, con 16 viviendas, señala que la mayoría de la vivienda en alquiler pertenece a pequeños propietarios y que la presión de los fondos de inversión ha aumentado en el sector.
A pesar de sus diferencias, ambos empresarios coinciden en que la situación actual del mercado inmobiliario requiere un análisis profundo y una posible intervención política para regularlo y proteger a los inquilinos.