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El Tribunal Superior de Bogotá absuelve a Álvaro Uribe de los delitos de soborno y fraude procesal, reabriendo el debate político en Colombia
La sentencia, que revoca una condena de 12 años, es susceptible de apelación a la Corte Suprema, donde las víctimas del caso planean impugnarla.
Publicado: 21 de octubre de 2025, 19:10
Este martes, el Tribunal Superior de Bogotá absolvió al expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez de todos los cargos que le habían sido impuestos en primera instancia, incluyendo los delitos de soborno y fraude procesal, por los que había sido condenado a 12 años de prisión domiciliaria. La decisión se produce tras una revisión de los procedimientos y las pruebas presentadas en el juicio, en el que se determinó que no existían fundamentos suficientes para mantener la condena.
Durante la lectura del fallo, el magistrado Manuel Antonio Merchán declaró que 'no se acreditó directa o indirectamente que Álvaro Uribe hubiera instigado el delito de soborno en actuación penal', lo que llevó a la revocación de la sentencia anterior. Los magistrados encontraron serias fallas en la valoración de las pruebas que se habían utilizado en la condena inicial, señalando que el testimonio del exparamilitar Juan Guillermo Monsalve, considerado clave en el caso, presentaba inconsistencias y contradicciones que comprometían su credibilidad.
La absolución de Uribe ha generado reacciones políticas intensas. El presidente Gustavo Petro, quien ha sido un crítico constante de Uribe, reaccionó con dureza, acusando al tribunal de “tapar la historia de la gobernanza paramilitar en Colombia” y convocando a movilizaciones en Bogotá. Aunque el fallo es susceptible de ser apelado ante la Corte Suprema, donde el senador Iván Cepeda, considerado víctima en el caso, ha anunciado su intención de presentar un recurso de casación, el impacto inmediato en el escenario político es evidente.
La declaración de Petro también incluyó críticas a las grabaciones de telefonía interceptadas que se consideraron ilícitas, subrayando que el tribunal ignoró elementos clave que afectan la credibilidad de la absolución. Además, los expresidentes Iván Duque y Juan Manuel Santos han expresado reacciones distintas: mientras Duque celebró la absolución como una victoria de la democracia, Santos pidió respeto por la independencia judicial, enfatizando que todas las sentencias deben ser acatadas.
En un contexto más amplio, esta absolución por parte del Tribunal Superior de Bogotá llega también en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos, tras declaraciones controvertidas de Donald Trump sobre el presidente Petro. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, celebró el fallo, interpretando la absolución de Uribe como un resurgir del apoyo conservador hacia él en el contexto regional de lucha antidrogas.
El expresidente Álvaro Uribe ha condenado siempre los cargos en su contra como parte de una “persecución política” y ha comenzado a planear su posible regreso a la política activa, con su nombre ya en futuras listas electorales del Centro Democrático. Trece años después del inicio del proceso, la figura de Álvaro Uribe continúa dividiendo al país entre quienes lo consideran un símbolo de la impunidad y quienes lo ven como el dirigente que logró contener la violencia en los años más duros del conflicto.
Durante la lectura del fallo, el magistrado Manuel Antonio Merchán declaró que 'no se acreditó directa o indirectamente que Álvaro Uribe hubiera instigado el delito de soborno en actuación penal', lo que llevó a la revocación de la sentencia anterior. Los magistrados encontraron serias fallas en la valoración de las pruebas que se habían utilizado en la condena inicial, señalando que el testimonio del exparamilitar Juan Guillermo Monsalve, considerado clave en el caso, presentaba inconsistencias y contradicciones que comprometían su credibilidad.
La absolución de Uribe ha generado reacciones políticas intensas. El presidente Gustavo Petro, quien ha sido un crítico constante de Uribe, reaccionó con dureza, acusando al tribunal de “tapar la historia de la gobernanza paramilitar en Colombia” y convocando a movilizaciones en Bogotá. Aunque el fallo es susceptible de ser apelado ante la Corte Suprema, donde el senador Iván Cepeda, considerado víctima en el caso, ha anunciado su intención de presentar un recurso de casación, el impacto inmediato en el escenario político es evidente.
La declaración de Petro también incluyó críticas a las grabaciones de telefonía interceptadas que se consideraron ilícitas, subrayando que el tribunal ignoró elementos clave que afectan la credibilidad de la absolución. Además, los expresidentes Iván Duque y Juan Manuel Santos han expresado reacciones distintas: mientras Duque celebró la absolución como una victoria de la democracia, Santos pidió respeto por la independencia judicial, enfatizando que todas las sentencias deben ser acatadas.
En un contexto más amplio, esta absolución por parte del Tribunal Superior de Bogotá llega también en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos, tras declaraciones controvertidas de Donald Trump sobre el presidente Petro. Por su parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, celebró el fallo, interpretando la absolución de Uribe como un resurgir del apoyo conservador hacia él en el contexto regional de lucha antidrogas.
El expresidente Álvaro Uribe ha condenado siempre los cargos en su contra como parte de una “persecución política” y ha comenzado a planear su posible regreso a la política activa, con su nombre ya en futuras listas electorales del Centro Democrático. Trece años después del inicio del proceso, la figura de Álvaro Uribe continúa dividiendo al país entre quienes lo consideran un símbolo de la impunidad y quienes lo ven como el dirigente que logró contener la violencia en los años más duros del conflicto.