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El supertifón Ragasa deja 14 muertos y modifica drásticamente la vida en Taiwán, Hong Kong y el sur de China
Este evento meteorológico extremo ha paralizado regiones donde viven millones de personas, causando devastación y evacuaciones masivas.
Publicado: 24 de septiembre de 2025, 06:50
El supertifón Ragasa ha impactado gravemente en Taiwán, provocando al menos 14 muertes y más de 124 desaparecidos. Las autoridades locales han informado que muchos de los desaparecidos son ancianos atrapados en plantas bajas debido a un desbordamiento en el municipio de Guangfu, donde las intensas lluvias provocaron la ruptura de una presa natural formada por sedimentos. El tifón, que tocó tierra con vientos superiores a 267 km/h, ha desbordado el Lago Matai’an, generando inundaciones masivas, especialmente en Hualien. En total, se han reportado al menos 17 muertos y 129 desaparecidos, con la cifra de heridos ascendiendo a 101, y se teme que el recuento de desaparecidos aumente conforme avanza la búsqueda. Las autoridades locales han movilizado equipos de rescate para buscar a desaparecidos y llevar a cabo evacuaciones.
En Hong Kong, se ha colocado a la ciudad bajo máxima alerta, con la Oficina Meteorológica local elevando la alerta a la señal de tifón 10, el nivel más alto, lo que ha llevado a la suspensión de más de 600 vuelos y la cancelación de clases. Las calles han quedado prácticamente vacías y las enormes olas han arrastrado mobiliario urbano y han causado serios daños en infraestructuras costeras. Los residentes se abastecen de productos básicos ante la inminencia del desastre. En el sur de China, las provincias de Guangdong y Cantón también sufren las consecuencias de Ragasa, con la evacuación de casi 1,9 millones de personas y la paralización de todo transporte público. Las megaciudades de Guangdong, una de las regiones más pobladas del mundo, han visto sus actividades detenidas ante la amenaza de inundaciones y deslizamientos de tierra, reportándose oleajes de hasta cinco metros y vientos que alcanzaron los 200 km/h.
Los expertos advierten que el calentamiento global intensifica estos fenómenos, haciéndolos más impredecibles y potentes, resaltando la vulnerabilidad de las comunidades afectadas. La magnitud del daño causado por Ragasa lo convierte en uno de los desastres naturales más significativos en la región. Además, el supertifón ha comenzado a mostrar signos de debilidad, pero las olas y los vientos seguirán causando estragos en las costas. Las respuestas de las autoridades reflejan una nueva realidad ante fenómenos climáticos intensos, mientras las comunidades enfrentan desafíos formidables en la recuperación de este evento.
En Hong Kong, se ha colocado a la ciudad bajo máxima alerta, con la Oficina Meteorológica local elevando la alerta a la señal de tifón 10, el nivel más alto, lo que ha llevado a la suspensión de más de 600 vuelos y la cancelación de clases. Las calles han quedado prácticamente vacías y las enormes olas han arrastrado mobiliario urbano y han causado serios daños en infraestructuras costeras. Los residentes se abastecen de productos básicos ante la inminencia del desastre. En el sur de China, las provincias de Guangdong y Cantón también sufren las consecuencias de Ragasa, con la evacuación de casi 1,9 millones de personas y la paralización de todo transporte público. Las megaciudades de Guangdong, una de las regiones más pobladas del mundo, han visto sus actividades detenidas ante la amenaza de inundaciones y deslizamientos de tierra, reportándose oleajes de hasta cinco metros y vientos que alcanzaron los 200 km/h.
Los expertos advierten que el calentamiento global intensifica estos fenómenos, haciéndolos más impredecibles y potentes, resaltando la vulnerabilidad de las comunidades afectadas. La magnitud del daño causado por Ragasa lo convierte en uno de los desastres naturales más significativos en la región. Además, el supertifón ha comenzado a mostrar signos de debilidad, pero las olas y los vientos seguirán causando estragos en las costas. Las respuestas de las autoridades reflejan una nueva realidad ante fenómenos climáticos intensos, mientras las comunidades enfrentan desafíos formidables en la recuperación de este evento.