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El Salvador despliega 2.000 soldados en Haití para combatir pandillas
Bukele busca rescatar a soldados secuestrados y asegura que ayudará a Haití.
Publicado: 4 de noviembre de 2026, 07:33
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha anunciado el despliegue de 2.000 soldados en Haití, un movimiento que tiene como objetivo principal rescatar a cuatro militares salvadoreños que fueron secuestrados por pandillas durante una emboscada el 18 de octubre en Croix-de-Bouquets, cerca de Puerto Príncipe. Bukele también ha declarado su intención de ayudar a Haití a "retomar el país" de las manos de las bandas que han desestabilizado la nación caribeña.
El despliegue salvadoreño forma parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión internacional que busca enfrentar la creciente violencia en Haití, donde las pandillas han incrementado su control sobre diversas áreas, generando un contexto de crisis humanitaria y desestabilización política. Bukele ha ofrecido su modelo de seguridad, basado en el enfoque de mano dura que ha implementado en El Salvador para combatir las pandillas locales, y que ha definido como la clave para erradicar la violencia en Haití.
Durante este despliegue, el mandatario salvadoreño ha subrayado que están del "mismo lado que ustedes" en referencia al primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, quien ha agradecido el apoyo de Bukele en la lucha contra las pandillas. Al respecto, Bukele ha afirmado que esas pandillas y sus aliados han traicionado el legado de Jean-Jacques Dessalines, líder de la independencia haitiana, y que su gobierno está comprometido a reestablecer la autoridad estatal en el país.
La GSF, que fue discutida y respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU, busca realizar un enfoque más agresivo en la lucha contra las pandillas en Haití, contrastando con misiones anteriores que tuvieron intentos de estabilización de manera más pacífica, pero con escasos resultados, tales como la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah). El refuerzo militar salvadoreño busca no solo recuperar a los soldados secuestrados, sino también contribuir favorablemente a la construcción de un entorno más seguro para el pueblo haitiano.
El despliegue actual se coloca en un contexto donde, a pesar de las intenciones de las autoridades, la violencia pandillera ha llevado al desplazamiento de más de 1,5 millones de personas y ha causado más de 5.700 muertes desde enero hasta septiembre de este año. Bukele ha señalado que los enfrentamientos con las pandillas seguirán intensificándose, y se ha comprometido a emplear un enfoque similar al que utilizó en su país, donde ha mantenido un estado de excepción y desarrollado un sistema penitenciario de máxima seguridad.
Sin embargo, hay críticas y preocupaciones sobre la efectividad de este enfoque en un contexto diferente como el de Haití, donde las pandillas son más sofisticadas y poseen un control territorial significativamente más establecido. A pesar de ello, Bukele ha reiterado su confianza en que el compromiso salvadoreño demostrará ser exitoso y servirá como un modelo a replicar.
El despliegue salvadoreño forma parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), una misión internacional que busca enfrentar la creciente violencia en Haití, donde las pandillas han incrementado su control sobre diversas áreas, generando un contexto de crisis humanitaria y desestabilización política. Bukele ha ofrecido su modelo de seguridad, basado en el enfoque de mano dura que ha implementado en El Salvador para combatir las pandillas locales, y que ha definido como la clave para erradicar la violencia en Haití.
Durante este despliegue, el mandatario salvadoreño ha subrayado que están del "mismo lado que ustedes" en referencia al primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, quien ha agradecido el apoyo de Bukele en la lucha contra las pandillas. Al respecto, Bukele ha afirmado que esas pandillas y sus aliados han traicionado el legado de Jean-Jacques Dessalines, líder de la independencia haitiana, y que su gobierno está comprometido a reestablecer la autoridad estatal en el país.
La GSF, que fue discutida y respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU, busca realizar un enfoque más agresivo en la lucha contra las pandillas en Haití, contrastando con misiones anteriores que tuvieron intentos de estabilización de manera más pacífica, pero con escasos resultados, tales como la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah). El refuerzo militar salvadoreño busca no solo recuperar a los soldados secuestrados, sino también contribuir favorablemente a la construcción de un entorno más seguro para el pueblo haitiano.
El despliegue actual se coloca en un contexto donde, a pesar de las intenciones de las autoridades, la violencia pandillera ha llevado al desplazamiento de más de 1,5 millones de personas y ha causado más de 5.700 muertes desde enero hasta septiembre de este año. Bukele ha señalado que los enfrentamientos con las pandillas seguirán intensificándose, y se ha comprometido a emplear un enfoque similar al que utilizó en su país, donde ha mantenido un estado de excepción y desarrollado un sistema penitenciario de máxima seguridad.
Sin embargo, hay críticas y preocupaciones sobre la efectividad de este enfoque en un contexto diferente como el de Haití, donde las pandillas son más sofisticadas y poseen un control territorial significativamente más establecido. A pesar de ello, Bukele ha reiterado su confianza en que el compromiso salvadoreño demostrará ser exitoso y servirá como un modelo a replicar.
Cómo ha evolucionado esta historia
2 capítulos, del más antiguo al más reciente.
- El Salvador inicia una operación militar contra pandillas en Haití tras desaparición de soldados
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