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El primer viaje de Starmer a China busca inversiones, pero enfrenta retos de seguridad y tensión con Estados Unidos
El primer ministro británico intenta normalizar relaciones económicas con Pekín en un contexto de desconfianza y derechos humanos.
Publicado: 29 de enero de 2026, 16:10
Keir Starmer, primer ministro británico, ha llegado a China en el primer viaje oficial de un titular de Downing Street desde 2018, con el objetivo de reabrir y reactivar las relaciones políticas y económicas entre el Reino Unido y el gigante asiático. Esta visita se produce tras un largo período de frialdad institucional y busca fortalecer la inversión y el comercio en un momento de dificultades económicas para el Reino Unido. Sin embargo, este acercamiento se ve afectado por la complejidad del contexto internacional, incluyendo las tensiones con Estados Unidos y las preocupaciones sobre seguridad y derechos humanos.
Starmer enfrenta el desafío de equilibrar las necesidades económicas británicas con las exigencias de sus aliados, especialmente Estados Unidos. Los servicios de inteligencia británicos han advertido sobre amenazas de ciberespionaje provenientes de Pekín, lo que obliga a Starmer a mantener un delicado balance entre la búsqueda de inversiones y la garantía de seguridad nacional. A pesar de estas preocupaciones, se ha comprometido a no intercambiar acceso económico por compromisos de seguridad, aunque las decisiones deben ser manejadas con cautela.
El viaje también ha traído a la luz la cuestión de los derechos humanos, ya que Starmer ha manifestado su intención de abordar temas sensibles como la detención de activistas en Hong Kong. Sin embargo, debe navegar cuidadosamente para no ofender a China mientras intenta atraer inversiones. La reciente controversia sobre una nueva macroembajada china en Londres también subraya la tensión sobre las implicaciones de seguridad de la relación entre ambos países.
Starmer enfrenta el desafío de equilibrar las necesidades económicas británicas con las exigencias de sus aliados, especialmente Estados Unidos. Los servicios de inteligencia británicos han advertido sobre amenazas de ciberespionaje provenientes de Pekín, lo que obliga a Starmer a mantener un delicado balance entre la búsqueda de inversiones y la garantía de seguridad nacional. A pesar de estas preocupaciones, se ha comprometido a no intercambiar acceso económico por compromisos de seguridad, aunque las decisiones deben ser manejadas con cautela.
El viaje también ha traído a la luz la cuestión de los derechos humanos, ya que Starmer ha manifestado su intención de abordar temas sensibles como la detención de activistas en Hong Kong. Sin embargo, debe navegar cuidadosamente para no ofender a China mientras intenta atraer inversiones. La reciente controversia sobre una nueva macroembajada china en Londres también subraya la tensión sobre las implicaciones de seguridad de la relación entre ambos países.