Progresista 23.8%Conservador 76.2%
El Partido Laborista británico enfrenta una crisis interna ante el posible desafío de Andy Burnham a Keir Starmer
La decisión del Comité Ejecutivo Nacional de frenar a Burnham resalta las tensiones dentro de la formación laborista en vísperas de elecciones cruciales.
Publicado: 27 de enero de 2026, 10:55
La política británica actual está marcada por la incertidumbre y la presión interna en el Partido Laborista, donde Keir Starmer, actual primer ministro, enfrenta un creciente descontento entre sus miembros. Con su liderazgo cuestionado por encuestas desfavorables y el creciente apoyo a figuras alternativas como Andy Burnham, alcalde de Mánchester, la situación se vuelve crítica a medida que se acercan elecciones importantes.
El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Laborista ha cerrado la puerta a la posible candidatura de Burnham tras votar en contra, lo que algunos ven como un intento de Starmer por afianzar su control sobre el partido. Este rechazo revela no solo la percepción de Burnham como una amenaza, sino también la creciente preocupación por los costos y divisiones que podría generar su regreso. A medida que se preparan para las elecciones, el riesgo de una derrota aplastante en su bastión está en el aire, con encuestas que indican una tendencia creciente hacia Reform UK.
El dilema que enfrenta Starmer es que, aunque no tiene una amenaza directa de los conservadores, el descontento interno puede erosionar su liderazgo si no aborda las preocupaciones de sus miembros. Burnham, siendo visto como una alternativa viable, intensifica la presión sobre Starmer, quien debe consolidar su liderazgo en un contexto de creciente rivalidad interna dentro del Partido Laborista.
El Comité Ejecutivo Nacional del Partido Laborista ha cerrado la puerta a la posible candidatura de Burnham tras votar en contra, lo que algunos ven como un intento de Starmer por afianzar su control sobre el partido. Este rechazo revela no solo la percepción de Burnham como una amenaza, sino también la creciente preocupación por los costos y divisiones que podría generar su regreso. A medida que se preparan para las elecciones, el riesgo de una derrota aplastante en su bastión está en el aire, con encuestas que indican una tendencia creciente hacia Reform UK.
El dilema que enfrenta Starmer es que, aunque no tiene una amenaza directa de los conservadores, el descontento interno puede erosionar su liderazgo si no aborda las preocupaciones de sus miembros. Burnham, siendo visto como una alternativa viable, intensifica la presión sobre Starmer, quien debe consolidar su liderazgo en un contexto de creciente rivalidad interna dentro del Partido Laborista.