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El partido de Euroliga entre Real Madrid y Maccabi Tel Aviv se jugará a puerta cerrada por protestas propalestinas
La decisión refleja preocupaciones de seguridad y el rechazo social a la presencia de equipos israelíes en competiciones deportivas.
Publicado: 6 de enero de 2026, 02:46
El próximo partido de la Euroliga entre el Real Madrid y el Maccabi Tel Aviv, programado para el 8 de enero en el Movistar Arena de Madrid, se disputará a puerta cerrada debido a preocupaciones de seguridad en medio de protestas a favor de Palestina. La decisión fue tomada tras una reunión de seguridad y con la recomendación de la Policía Nacional, debido a la expectativa de concentraciones de protesta. El partido ha sido declarado de alto riesgo por la Comisión Antiviolencia, y se llevará a cabo con un dispositivo de seguridad reforzado, que contará con aproximadamente 400 efectivos de la Policía Nacional, así como apoyo de la Policía Municipal, Samur y Protección Civil.
Más de 250 organizaciones sociales han exigido la suspensión del partido, argumentando que su celebración contribuye a la normalización del Estado de Israel, acusado de violaciones de derechos humanos. El manifiesto de estas organizaciones señala que la disputa de este encuentro deportivo es vista como un blanqueamiento del genocidio contra el pueblo palestino y que, pese al anuncio del Real Madrid de jugar a puerta cerrada, la presión social continúa demandando la suspensión total del evento. Este incidente sigue el precedente de otros partidos de equipos españoles contra clubes israelíes que también se han disputado sin público por motivos de seguridad, como el de Valencia Basket y Hapoel Tel Aviv, y el FC Barcelona contra el Maccabi, que también se celebrará a puerta cerrada tras la presión social.
El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, ha confirmado la existencia de "diversas concentraciones" de rechazo a Israel y apoyo a Palestina en el entorno del Movistar Arena el día del partido. Las organizaciones han subrayado que el deporte no debe ser utilizado para legitimar acciones políticas controvertidas y han señalado un aumento en la oposición hacia la participación de equipos israelíes en competiciones deportivas. Este contexto resalta el creciente rechazo social y destaca que la movilización ciudadana puede influir en decisiones institucionales y deportivas.
Más de 250 organizaciones sociales han exigido la suspensión del partido, argumentando que su celebración contribuye a la normalización del Estado de Israel, acusado de violaciones de derechos humanos. El manifiesto de estas organizaciones señala que la disputa de este encuentro deportivo es vista como un blanqueamiento del genocidio contra el pueblo palestino y que, pese al anuncio del Real Madrid de jugar a puerta cerrada, la presión social continúa demandando la suspensión total del evento. Este incidente sigue el precedente de otros partidos de equipos españoles contra clubes israelíes que también se han disputado sin público por motivos de seguridad, como el de Valencia Basket y Hapoel Tel Aviv, y el FC Barcelona contra el Maccabi, que también se celebrará a puerta cerrada tras la presión social.
El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, ha confirmado la existencia de "diversas concentraciones" de rechazo a Israel y apoyo a Palestina en el entorno del Movistar Arena el día del partido. Las organizaciones han subrayado que el deporte no debe ser utilizado para legitimar acciones políticas controvertidas y han señalado un aumento en la oposición hacia la participación de equipos israelíes en competiciones deportivas. Este contexto resalta el creciente rechazo social y destaca que la movilización ciudadana puede influir en decisiones institucionales y deportivas.