Progresista 82.14%Conservador 17.86%
El oro, la plata y el platino alcanzan máximos históricos en 2025 por las tensiones geopolíticas y la búsqueda de refugio financiero.
Los metales preciosos se disparan impulsados por la inflación y la demanda de bancos centrales, alcanzando récords históricos en sus precios.
Publicado: 29 de diciembre de 2025, 11:33
En 2025, los metales preciosos han experimentado un notable ascenso en sus precios, con el oro alcanzando máximos históricos de 4,549.92 dólares por onza, la plata marcando un récord de 84.007 dólares y el platino revalorizándose en un 173%. Este fenómeno, reflejo de un mercado en ebullición, se debe a una combinación de factores económicos y geopolíticos que han hecho del oro y otros metales refugios atractivos para los inversores.
La inflación persistente y las expectativas de recortes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de EE. UU. han contribuido a aumentar la demanda por estos activos, ya que los inversores buscan alternativas en un contexto de incertidumbre. La tendencia es similar para el platino que, tras años de baja en su cotización, se ha beneficiado de la escasez de suministro, particularmente debido a problemas en Sudáfrica y el auge del hidrógeno como fuente de energía limpia. Este metal es clave para tecnologías limpias y joyería, y su uso en pilas de combustible de hidrógeno también ha impulsado su demanda. El platino se ha disparado un 173% en 2025, marcando nuevos máximos históricos de 2,503.35 dólares por onza, impulsado por la creciente demanda industrial y la falta de oferta debido a problemas en la producción sudafricana.
La combinación de estos factores ha creado un ambiente muy favorable para el crecimiento de los precios de los metales preciosos, lo que no se veía desde la crisis del petróleo en la década de 1970. Con el cierre del año en el horizonte, se anticipa que los metales preciosos continúen mostrando fortaleza en el 2026, especialmente si las condiciones macroeconómicas persisten. A lo largo de este año, se ha registrado un aumento significativo en la compra de oro por parte de los bancos centrales, que busca diversificar sus reservas frente a un contexto global de incertidumbre. La fuerte demanda de metales preciosos ha sido impulsada no solo por la búsqueda de inversión segura, sino también por la creciente necesidad de estos metales en sectores industriales como el solar y la electrónica. La plata, por su parte, ha superado los 150% de revalorización en 2025, impulsada por la alta demanda en sectores industriales y la creciente inversión en ETF respaldados por metales. Sin embargo, en días recientes, la plata ha experimentado fluctuaciones significativas, cayendo un 9% antes de rebotar un 4% en un solo día, lo que refleja la intensa volatilidad en el mercado. Se prevé que las tendencias actuales en los precios de estos metales continúen, alimentadas por las tensiones internacionales que han debilitado al dólar y favorecido a los activos tangibles.
La inflación persistente y las expectativas de recortes en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de EE. UU. han contribuido a aumentar la demanda por estos activos, ya que los inversores buscan alternativas en un contexto de incertidumbre. La tendencia es similar para el platino que, tras años de baja en su cotización, se ha beneficiado de la escasez de suministro, particularmente debido a problemas en Sudáfrica y el auge del hidrógeno como fuente de energía limpia. Este metal es clave para tecnologías limpias y joyería, y su uso en pilas de combustible de hidrógeno también ha impulsado su demanda. El platino se ha disparado un 173% en 2025, marcando nuevos máximos históricos de 2,503.35 dólares por onza, impulsado por la creciente demanda industrial y la falta de oferta debido a problemas en la producción sudafricana.
La combinación de estos factores ha creado un ambiente muy favorable para el crecimiento de los precios de los metales preciosos, lo que no se veía desde la crisis del petróleo en la década de 1970. Con el cierre del año en el horizonte, se anticipa que los metales preciosos continúen mostrando fortaleza en el 2026, especialmente si las condiciones macroeconómicas persisten. A lo largo de este año, se ha registrado un aumento significativo en la compra de oro por parte de los bancos centrales, que busca diversificar sus reservas frente a un contexto global de incertidumbre. La fuerte demanda de metales preciosos ha sido impulsada no solo por la búsqueda de inversión segura, sino también por la creciente necesidad de estos metales en sectores industriales como el solar y la electrónica. La plata, por su parte, ha superado los 150% de revalorización en 2025, impulsada por la alta demanda en sectores industriales y la creciente inversión en ETF respaldados por metales. Sin embargo, en días recientes, la plata ha experimentado fluctuaciones significativas, cayendo un 9% antes de rebotar un 4% en un solo día, lo que refleja la intensa volatilidad en el mercado. Se prevé que las tendencias actuales en los precios de estos metales continúen, alimentadas por las tensiones internacionales que han debilitado al dólar y favorecido a los activos tangibles.