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El informe forense descarta agresión sexual en el caso del niño fallecido en Garrucha y señala negligencia en su tratamiento.
Los análisis toxicológicos arrojan resultados negativos, sugiriendo un posible homicidio imprudente debido a negligencia sanitaria.
Publicado: 23 de diciembre de 2025, 16:36
El Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses ha remitido un informe definitivo sobre el caso de Lucas, un niño de cuatro años fallecido en Garrucha, que ha descartado la posibilidad de agresión sexual. Los resultados de las pruebas no mostraron evidencias de semen ni ADN de terceros, debilitando las acusaciones contra Juan David R.C., la pareja de la madre del niño, actualmente en prisión provisional.
El informe sugiere que las lesiones del niño podrían derivarse de problemas intestinales graves en lugar de un ataque violento. La defensa sostiene que los desgarros observados fueron consecuencia de una asistencia médica inadecuada, incluyendo la administración excesiva de ibuprofeno que agravó su condición. Además, el informe del Servicio de Biología establece que las pruebas para detectar amilasa humana, un marcador de saliva, resultaron negativas, y confirmaron que el ADN encontrado en las muestras coincidía con el del menor, eliminando la posibilidad de implicación de un tercero. Se encontró que no había alcohol, drogas ni sustancias de sumisión química en su organismo, sugiriendo un caso de homicidio imprudente debido a negligencia sanitaria de los cuidadores.
Además, el informe detalla que el uso intensivo de ibuprofeno, administrado cada cuatro horas, lejos de curar al niño, pudo haber provocado una hemorragia interna fatal. La defensa argumenta que esta combinación de errores médicos y remedios caseros terminó convirtiendo una situación tratable en un desenlace trágico. Las pruebas forenses se acompañan de grabaciones de voz del niño presentadas ante el juzgado, buscando un enfoque más dirigido hacia la negligencia en vez de un crimen violento en la calificación de los hechos.
El informe sugiere que las lesiones del niño podrían derivarse de problemas intestinales graves en lugar de un ataque violento. La defensa sostiene que los desgarros observados fueron consecuencia de una asistencia médica inadecuada, incluyendo la administración excesiva de ibuprofeno que agravó su condición. Además, el informe del Servicio de Biología establece que las pruebas para detectar amilasa humana, un marcador de saliva, resultaron negativas, y confirmaron que el ADN encontrado en las muestras coincidía con el del menor, eliminando la posibilidad de implicación de un tercero. Se encontró que no había alcohol, drogas ni sustancias de sumisión química en su organismo, sugiriendo un caso de homicidio imprudente debido a negligencia sanitaria de los cuidadores.
Además, el informe detalla que el uso intensivo de ibuprofeno, administrado cada cuatro horas, lejos de curar al niño, pudo haber provocado una hemorragia interna fatal. La defensa argumenta que esta combinación de errores médicos y remedios caseros terminó convirtiendo una situación tratable en un desenlace trágico. Las pruebas forenses se acompañan de grabaciones de voz del niño presentadas ante el juzgado, buscando un enfoque más dirigido hacia la negligencia en vez de un crimen violento en la calificación de los hechos.