Progresista 50%Conservador 50%
El impacto del invierno en la salud mental: el trastorno afectivo estacional y sus efectos en el estado de ánimo
La falta de luz natural y el sedentarismo son factores que exacerban la depresión invernal en muchas personas.
Publicado: 19 de enero de 2026, 02:38
Con la llegada del invierno, muchos experimentan un notable cambio en su estado de ánimo y niveles de energía, relacionado con el trastorno afectivo estacional (TAE). Este tipo de depresión se manifesta con síntomas depresivos durante la estación invernal, comenzando en otoño y remitiendo al llegar la primavera. La disminución de luz solar durante el invierno desajusta el ritmo circadiano, lo que puede resultar en un aumento de la producción de melatonina, intensificando la somnolencia y el cansancio, según el National Institute of Mental Health (NIMH).
Otro factor que contribuye al TAE es el sedentarismo, que se incrementa durante el invierno debido al frío y la lluvia, lo que limita la socialización y aumenta la soledad, afectando negativamente la salud mental. Estudios han demostrado que la actividad física tiende a ser más alta en verano y más baja en invierno, lo que refuerza la sensación de aislamiento y la falta de energía.
Es esencial reconocer estos patrones para buscar apoyo adecuado y tratamientos, como la fototerapia y el fomento de la actividad física, para mitigar los síntomas del TAE y favorecer un estado de bienestar durante los meses invernales. Además, la evidencia sugiere que la exposición a la luz brillante puede resultar en una reducción significativa de los síntomas del TAE, siendo efectivo en aproximadamente un 53% de los pacientes que lo reciben, comparado con solo un 11% en el grupo de control sometido a luz tenue
Otro factor que contribuye al TAE es el sedentarismo, que se incrementa durante el invierno debido al frío y la lluvia, lo que limita la socialización y aumenta la soledad, afectando negativamente la salud mental. Estudios han demostrado que la actividad física tiende a ser más alta en verano y más baja en invierno, lo que refuerza la sensación de aislamiento y la falta de energía.
Es esencial reconocer estos patrones para buscar apoyo adecuado y tratamientos, como la fototerapia y el fomento de la actividad física, para mitigar los síntomas del TAE y favorecer un estado de bienestar durante los meses invernales. Además, la evidencia sugiere que la exposición a la luz brillante puede resultar en una reducción significativa de los síntomas del TAE, siendo efectivo en aproximadamente un 53% de los pacientes que lo reciben, comparado con solo un 11% en el grupo de control sometido a luz tenue