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El grupo rebelde M23 toma el control de Uvira en el este del Congo, generando un alto número de víctimas y temor en la región

Más de 400 civiles han muerto y se teme por la expansión del conflicto hacia Burundi

Publicado: 12 de diciembre de 2025, 03:45

En el noreste de la República Democrática del Congo (RDC), el grupo rebelde M23 ha tomado el control de la ciudad de Uvira, la segunda en importancia de la provincia de Kivu del Sur, que albergaba el Gobierno local tras la caída de la capital regional, Bukavu. Este hecho se ha producido apenas una semana después de la firma de un acuerdo de paz mediado por Estados Unidos. La ofensiva, que ha provocado más de 400 muertes civiles, ha desatado una crisis humanitaria en la región y agrava temores de un conflicto aún más amplio en el área, especialmente hacia Burundi.


La captura de Uvira se concretó el 11 de diciembre de 2025, tras un violento enfrentamiento con las fuerzas armadas congoleñas, quienes se vieron obligadas a retirarse. Los rebeldes, respaldados por Ruanda, han continuado su avance en Kivu del Sur, a pesar de las promesas de paz y un alto el fuego. Este ataque se considera una violación clara del reciente acuerdo firmado entre los presidentes de la RDC y Ruanda en presencia del mandatario estadounidense Donald Trump, quien había declarado que estaban triunfando en poner fin al conflicto.


La situación en Uvira es crítica. La ciudad, que sirve como un importante puerto en el lago Tanganica, no solo es crucial desde el punto de vista logístico, sino que también alberga a decenas de miles de personas que han comenzado a huir hacia el sur y a la vecina Burundi. Sin embargo, las autoridades burundesas han cerrado sus fronteras para contener el flujo de refugiados. Las autoridades burundesas han expresado su preocupación por la situación, argumentando que la toma de Uvira podría amenazar su capital económica, Bujumbura. Además, la Embajada de Estados Unidos en Kinshasa ha instado al M23 y a las tropas ruandesas a cesar todas las operaciones ofensivas, señalando que hay efectivos de las fuerzas especiales ruandesas en Uvira. A pesar del acuerdo de paz, informantes han señalado que más de 413 civiles han sido asesinados por balas, granadas y bombas, incluyendo muchas mujeres y niños. La ONU estima que el grupo M23 cuenta con aproximadamente 6.500 combatientes, lo que dificulta aún más la posible estabilización de la región. Según la información recopilada, las fuerzas presentes en la ciudad están compuestas por fuerzas especiales ruandesas y algunos de sus mercenarios extranjeros, operando en clara violación del alto el fuego, así como de los acuerdos de Washington y Doha. Esta situación ha generado un aumento de la violencia en la región y preocupación internacional sobre las posibles repercusiones del conflicto en los países vecinos.


En una clara advertencia, el Ministro de Exteriores de Burundi, Edouard Bizimana, instó a la Casa Blanca a presionar al presidente ruandés, Paul Kagame, para que garantice la implementación del acuerdo firmado, recordando que “el M23 sin Kagame, sin Ruanda, no es nada”. Más de 30,000 refugiados y solicitantes de asilo han cruzado a Burundi en los últimos días, lo que añade una dimensión humanitaria aún más crítica a esta crisis, instando a la comunidad internacional a actuar con urgencia.