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El gobierno español se enfrenta a un potencial revés en la aprobación de los nuevos presupuestos en medio de tensiones políticas crecientes

La lucha por los objetivos de déficit y deuda refleja la debilidad parlamentaria del Ejecutivo ante un escenario electoral incierto.

Publicado: 27 de noviembre de 2025, 08:05

El gobierno español se encuentra en un momento crucial respecto a la aprobación de sus nuevos presupuestos, un proceso que ha tomado relevancia no solo técnica, sino también política, dado el contexto de una legislatura marcada por la confrontación y el electorado. Este jueves, el Congreso de los Diputados ha votado sobre la senda de estabilidad presupuestaria que establece los objetivos de déficit y deuda, pero la propuesta ha sido rechazada con 178 votos en contra, liderados por PP, Vox y Junts, y solo 164 a favor, con la abstención de Podemos y Compromís.

Desde el ministerio de Hacienda, se había señalado que el gobierno apostaba por un objetivo de déficit para las comunidades autónomas del 0,1% del PIB en los años 2026 y 2027. Sin embargo, el apoyo para este plan es incierto, lo que augura una votación adversa en el Congreso. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, había indicado que la votación era crucial y, en caso de ser rechazada, el gobierno tendría un mes para elaborar una nueva senda de estabilidad.

El gobierno parece estar preparado para enfrentar retos adicionales, ya que la legislatura se encuentra en una fase inestable y un año electoral se acerca. Este nuevo panorama se complica aún más por el desgaste de relaciones con socios clave y el contexto en el que se han presentado las medidas. Además, la situación del exministro José Luis Ábalos añade presión al Ejecutivo. Las comunidades que más se verán perjudicadas por el rechazo son Madrid, Cataluña y Andalucía, que podrían perder miles de millones de euros en recursos.

En resumen, la incertidumbre sobre la capacidad del gobierno para aprobar la senda de estabilidad y los presupuestos refleja un panorama político complicado, que se intensificará a medida que se aproximen las elecciones. Este horizonte incierto ha generado un clima de desconfianza y tensiones entre los diferentes partidos en el Congreso, lo que sugiere que las posibilidades de aprobación de un presupuesto viable son cada vez más inciertas.