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El G-7 y Europa enfrentan retos económicos y de relevancia global en medio de un contexto de creciente deuda.

La acumulación de deuda en los países del G-7 y la declinación de Europa marcan un periodo de incertidumbre en la economía global.

Publicado: 24 de agosto de 2025, 06:31

En un entorno de creciente inestabilidad financiera, los países del G-7 enfrentan un aumento significativo en la acumulación de deuda, que ya supera los 36,5 billones de dólares. Esto plantea cuestiones sobre la salud del capitalismo mundial y la estabilidad económica, ya que situaciones de default podrían estar a la vista. Estados Unidos, que ha perdido su calificación triple A, afronta retos que podrían erosionar su reputación como líder económico, y el aumento de las tasas de interés complica aún más el servicio de la deuda, afectando profundamente a los mercados financieros.

Por otro lado, Europa, que ha sido históricamente un centro de poder mundial, está perdiendo relevancia. Su incapacidad para actuar decisivamente en cuestiones clave y una dependencia energética de Rusia limitan su capacidad de respuesta, lo que la convierte en un actor secundario en el escenario global. La falta de competitividad y la desindustrialización son síntomas de un sistema que no se adapta a las nuevas realidades del mercado.

La combinación de la acumulación de deuda en el G-7 y la creciente irrelevancia de Europa plantea serias preguntas sobre el futuro económico del mundo occidental, mostrando cómo las decisiones en estas regiones repercuten en el bienestar económico global.