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El escándalo en el Hospital de Torrejón desata el debate sobre la privatización sanitaria en Madrid y la respuesta del PP
El CEO de Ribera Salud instó a priorizar ganancias, lo que ha llevado a críticas y bloqueo de la investigación por parte del PP.
Publicado: 13 de enero de 2026, 01:38
El reciente escándalo en el Hospital de Torrejón de Ardoz, gestionado por Ribera Salud, ha puesto en el centro del debate la viabilidad y ética de la privatización sanitaria en España. La polémica se originó cuando se filtró una grabación en la que el CEO de Ribera Salud, Pablo Gallart, instaba a sus directivos a reducir requisitos asistenciales para maximizar las ganancias.
La grabación revela que se instó a reducir el número de operaciones, lo que prolongaría las listas de espera para mejorar la cuenta de resultados, generando críticas incluso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En respuesta, el partido de la oposición Más Madrid solicitó la creación de una comisión de investigación sobre las prácticas en el hospital, pero el PP bloqueó la iniciativa argumentando que las acusaciones son un intento de desviar la atención de otros problemas de corrupción.
La situación refleja un debate más amplio sobre la privatización y la rentabilidad en la gestión de la salud pública. Mientras que la oposición condena las políticas del PP, este defiende su modelo como eficiente y asegura que no se está poniendo en riesgo la atención al paciente, a pesar de las críticas sobre falta de transparencia y auditorías en la gestión de los servicios públicos.
La grabación revela que se instó a reducir el número de operaciones, lo que prolongaría las listas de espera para mejorar la cuenta de resultados, generando críticas incluso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. En respuesta, el partido de la oposición Más Madrid solicitó la creación de una comisión de investigación sobre las prácticas en el hospital, pero el PP bloqueó la iniciativa argumentando que las acusaciones son un intento de desviar la atención de otros problemas de corrupción.
La situación refleja un debate más amplio sobre la privatización y la rentabilidad en la gestión de la salud pública. Mientras que la oposición condena las políticas del PP, este defiende su modelo como eficiente y asegura que no se está poniendo en riesgo la atención al paciente, a pesar de las críticas sobre falta de transparencia y auditorías en la gestión de los servicios públicos.