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El ejército libanés avanza en el desarme de Hezbollah, mientras el grupo pide posponer el proceso por la situación actual

La compleja situación en Líbano plantea retos al desarme de fuerzas no estatales tras el alto el fuego negociado en 2024.

Publicado: 9 de enero de 2026, 22:18

En un contexto de tensión y militarización, el ejército libanés ha anunciado la finalización de la primera fase de su plan para desarmar a grupos armados, con un enfoque particular en Hezbollah. Este esfuerzo se concreta tras un alto el fuego negociado por Estados Unidos que finalizó un conflicto entre Hezbollah e Israel. A pesar de los avances en la primera fase, el líder de Hezbollah, Naim Qasem, ha pedido posponer el desarme, argumentando que la situación actual no favorece la soberanía libanesa.
Qasem sostiene que exigir el desarme mientras Israel continúa con sus agresiones es perjudicial para el país, mientras que el ejército libanés cuenta con el respaldo del presidente y del primer ministro, quienes ven el desarme como una prioridad. En una reciente declaración, el primer ministro Nawaf Salam afirmó que el desarme es esencial para la estabilidad del Líbano y reiteró la necesidad de que Hezbollah entregue sus armas.
Aunque hay planes para completar la fase de desarme hacia finales de 2025, la presión de los ataques israelíes ha complicado la situación e incrementado la inestabilidad en la región. Las advertencias de la Administración Trump sobre posibles represalias contra Hezbollah añaden una capa de tensión, indicando que cualquier incumplimiento de los acuerdos podría conllevar una respuesta militar.
Las reuniones entre autoridades libanesas e israelíes han continuado, con la supervisión de Estados Unidos, para discutir el futuro de la región. Mientras Hezbollah reivindica su derecho a la defensa, el tema del desarme refleja no solo cuestiones militares, sino también las complejas relaciones de poder que afectan a Líbano, lo que hace que encontrar una solución sostenible para la paz sea un gran desafío. El contexto regional se ve también influido por los crecientes temores de un conflicto mayor entre Irán, Israel y Estados Unidos, lo que complica aún más los esfuerzos de desarme y pacificación en Líbano.