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El conflicto en Alepo entre el Gobierno sirio y las milicias kurdas concluye con un alto el fuego tras varios días de intensos combates.
Las recientes hostilidades han dejado un saldo de al menos 23 muertos y miles de desplazados, mientras se organiza la evacuación de civiles y combatientes.
Publicado: 13 de enero de 2026, 01:44
El 12 de enero de 2026, el Gobierno de Siria tomó el control de los barrios kurdos de Alepo después de una semana de intensos combates, lo que provocó una crisis humanitaria. Las autoridades sirias anunciaron un alto el fuego el 9 de enero para facilitar la evacuación de combatientes kurdos y civiles. Sin embargo, los combates continuaron, y al menos 23 personas murieron antes de la declaración del cese de hostilidades.
El conflicto ha generado un aumento en el número de desplazados, con más de 155,000 personas forzadas a abandonar sus hogares. Organizaciones humanitarias están luchando por ofrecer asistencia a las víctimas, aunque la situación es complicada debido a ataques en instalaciones civiles. A pesar del acuerdo de alto el fuego, queda incertidumbre sobre las relaciones entre el Gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias.
El enviado estadounidense Tom Barrack dio la bienvenida al alto el fuego, expresando “gratitud a todas las partes por la moderación y la buena voluntad” que hicieron posible esta pausa. Según informes, el alto el fuego tuvo como objetivo facilitar la salida de combatientes kurdos de los barrios de Ashrafiyeh y Sheikh Maqsoud. Las Fuerzas Democráticas Sirias, tras el acuerdo, han comenzado la evacuación de mártires, heridos y civiles atrapados.
La situación sigue siendo tensa, ya que la Unión Europea ha urgido a retomar el diálogo político abril de los crecientes enfrentamientos que han dejado un saldo de al menos 23 muertos y más de 100 heridos. El comandante de las FDS, Mazlum Abdi, ha denunciado que a pesar de la mediación internacional, las hostilidades fueron inicializadas por el Ejército sirio, que continuó bombardeando áreas residenciales, incluyendo hospitales.
Las tensiones y acusaciones entre ambas partes persisten, indicando que la crisis es compleja y el futuro es incierto, con posibles escaladas en otras áreas de Siria.
El conflicto ha generado un aumento en el número de desplazados, con más de 155,000 personas forzadas a abandonar sus hogares. Organizaciones humanitarias están luchando por ofrecer asistencia a las víctimas, aunque la situación es complicada debido a ataques en instalaciones civiles. A pesar del acuerdo de alto el fuego, queda incertidumbre sobre las relaciones entre el Gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias.
El enviado estadounidense Tom Barrack dio la bienvenida al alto el fuego, expresando “gratitud a todas las partes por la moderación y la buena voluntad” que hicieron posible esta pausa. Según informes, el alto el fuego tuvo como objetivo facilitar la salida de combatientes kurdos de los barrios de Ashrafiyeh y Sheikh Maqsoud. Las Fuerzas Democráticas Sirias, tras el acuerdo, han comenzado la evacuación de mártires, heridos y civiles atrapados.
La situación sigue siendo tensa, ya que la Unión Europea ha urgido a retomar el diálogo político abril de los crecientes enfrentamientos que han dejado un saldo de al menos 23 muertos y más de 100 heridos. El comandante de las FDS, Mazlum Abdi, ha denunciado que a pesar de la mediación internacional, las hostilidades fueron inicializadas por el Ejército sirio, que continuó bombardeando áreas residenciales, incluyendo hospitales.
Las tensiones y acusaciones entre ambas partes persisten, indicando que la crisis es compleja y el futuro es incierto, con posibles escaladas en otras áreas de Siria.