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El carguero ruso Ursa Major hundido transportaba supuestos reactores nucleares con destino a Corea del Norte, revelan investigaciones
Las autoridades españolas investigan posibles vínculos con la 'flota fantasma' rusa y las causas del hundimiento del barco.
Publicado: 4 de enero de 2026, 18:51
El carguero ruso Ursa Major se hundió frente a las costas españolas en aguas internacionales la noche del 23 al 24 de diciembre de 2024, revelando que transportaba dos reactores nucleares VM-4SG con destino a Corea del Norte, según han denunciado investigaciones recientes. Las investigaciones iniciales han indicado que el barco, que había partido de San Petersburgo el 11 de diciembre, estaba reportado como transportando un cargamento de tapas de escotilla y grúas portuarias.
Las autoridades han observado variaciones de rumbo y una reducción en la velocidad del Ursa Major antes de que emitiera una señal de socorro, lo que llevó al hundimiento y la desaparición de varios marineros. Las declaraciones de las autoridades rusas sugieren que el hundimiento pudo haberse debido a un ataque terrorista selectivo, aunque no han proporcionado detalles sobre los posibles autores. A pesar de esas alegaciones, las autoridades españolas han rechazado la teoría de contaminación nuclear, considerando que el hundimiento podría estar relacionado con actividades ilícitas de comercio de material nuclear.
El Ursa Major, gestionado por una filial de Oboronlogistika, forma parte de lo que algunos investigadores llaman 'la flota fantasma' rusa, que involucra buques civiles al servicio de las fuerzas armadas. Se ha documentado que el carguero estaba bajo vigilancia de servicios de inteligencia occidentales debido a su actividad previa de transporte de armas y municiones al puerto ruso de Tartus, en Siria. Las investigaciones apuntan a que el Ursa Major tenía previsto llegar oficialmente a Vladivostok el 22 de enero de 2025.
El incidente ha captado la atención internacional sobre las preocupaciones de seguridad marítima en el Mediterráneo y las actividades de transporte de material sensible, lo que lleva a un debate internacional sobre la supervisión de tales operaciones. En medio de este contexto, se han encontrado contenedores no declarados en la popa del buque, así como tuberías de refrigeración y componentes específicos de reactores nucleares, lo que ha suscitado aún más preocupaciones. Sin embargo, las autoridades españolas sostienen que no se han detectado restos de contaminación nuclear, lo cual refuerza su postura de que las acusaciones de un ataque terrorista carecen de fundamento.
El caso del Ursa Major continúa siendo objeto de investigaciones exhaustivas, mientras las autoridades intentan esclarecer la naturaleza del cargamento y las circunstancias que llevaron al hundimiento del barco así como la situación de los tripulantes desaparecidos.
Las autoridades han observado variaciones de rumbo y una reducción en la velocidad del Ursa Major antes de que emitiera una señal de socorro, lo que llevó al hundimiento y la desaparición de varios marineros. Las declaraciones de las autoridades rusas sugieren que el hundimiento pudo haberse debido a un ataque terrorista selectivo, aunque no han proporcionado detalles sobre los posibles autores. A pesar de esas alegaciones, las autoridades españolas han rechazado la teoría de contaminación nuclear, considerando que el hundimiento podría estar relacionado con actividades ilícitas de comercio de material nuclear.
El Ursa Major, gestionado por una filial de Oboronlogistika, forma parte de lo que algunos investigadores llaman 'la flota fantasma' rusa, que involucra buques civiles al servicio de las fuerzas armadas. Se ha documentado que el carguero estaba bajo vigilancia de servicios de inteligencia occidentales debido a su actividad previa de transporte de armas y municiones al puerto ruso de Tartus, en Siria. Las investigaciones apuntan a que el Ursa Major tenía previsto llegar oficialmente a Vladivostok el 22 de enero de 2025.
El incidente ha captado la atención internacional sobre las preocupaciones de seguridad marítima en el Mediterráneo y las actividades de transporte de material sensible, lo que lleva a un debate internacional sobre la supervisión de tales operaciones. En medio de este contexto, se han encontrado contenedores no declarados en la popa del buque, así como tuberías de refrigeración y componentes específicos de reactores nucleares, lo que ha suscitado aún más preocupaciones. Sin embargo, las autoridades españolas sostienen que no se han detectado restos de contaminación nuclear, lo cual refuerza su postura de que las acusaciones de un ataque terrorista carecen de fundamento.
El caso del Ursa Major continúa siendo objeto de investigaciones exhaustivas, mientras las autoridades intentan esclarecer la naturaleza del cargamento y las circunstancias que llevaron al hundimiento del barco así como la situación de los tripulantes desaparecidos.