Progresista 56.8%Conservador 43.2%

El Bundestag de Alemania aprueba el paquete de reformas de pensiones en un tenso debate gobernado por Friedrich Merz.

La votación ocurre en medio de presiones internas en la coalición gubernamental y debates sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones.

Publicado: 5 de diciembre de 2025, 21:57

El Bundestag de Alemania ha aprobado recientemente un paquete de reformas sobre pensiones que busca estabilizar el sistema ante el envejecimiento de la población. El plan, impulsado por el canciller Friedrich Merz, garantiza un nivel mínimo de pensiones equivalente al 48% del salario medio del país hasta el año 2031.

Sin embargo, la votación estuvo marcada por tensiones internas, ya que algunos miembros del grupo parlamentario de Merz expresaron su oposición, argumentando que el paquete es costoso para futuras generaciones. A pesar de ello, la ley incluye beneficios adicionales para progenitores y estímulos para jubilados que deseen seguir trabajando, como la posibilidad de percibir hasta 2.000 euros mensuales libres de impuestos.

La votación culminó con 319 votos a favor, tres más que la mayoría absoluta de escaños, y estuvo marcada por un alto grado de controversia, ya que siete diputados de la CDU votaron en contra y otros dos se abstuvieron, poniendo de manifiesto el desacuerdo dentro de su partido. El apoyo crucial provino de la coalición con los socialdemócratas (SPD), a pesar de las amenazas de rebelión por parte de los jóvenes de la CDU, quienes consideraban que el plan favorecía a las generaciones mayores en detrimento de los más jóvenes. También se incluyeron reformas como la ampliación de la Mütterrente III, que beneficiará a unos diez millones de progenitores, la cual reconoce el tiempo de crianza con un incremento estimado de 20 euros mensuales por hijo, lo que se traduce en un coste total de aproximadamente 63.000 millones de euros hasta finales de la próxima década.

El estrecho margen de victoria ha suscitado dudas sobre la estabilidad de la coalición de Merz. Los críticos de la ley advierten que, aunque busca proteger a los jubilados actuales, podría traer cargas económicas para generaciones futuras, subrayando la necesidad de reformas más significativas en el futuro. En este sentido, la tensión continúa en la coalición, y Merz prometió que abordará una reforma más amplia para 2026 en respuesta a las inquietudes planteadas durante el debate.