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Eisenkot suma 67 recomendaciones, pero Herzog aún duda a quién encargar Gobierno
Herzog anunciará el domingo a quién pide formar Gobierno; Eisenkot suma 67 apoyos, pero Lieberman veta un Ejecutivo dependiente de los partidos árabes.
Publicado: 6 de noviembre de 2026, 07:47 · actualizado: 6 de noviembre de 2026, 16:26
Gadi Eisenkot ha reunido el respaldo de 67 diputados electos para recibir el encargo de formar el próximo Gobierno de Israel, frente a los 46 que apoyan a Benjamin Netanyahu; siete parlamentarios no han recomendado a ninguno de los dos. Herzog anunció este jueves que el domingo 8 de noviembre pedirá a un diputado que forme Gobierno, pero no confirmó que vaya a elegir a Eisenkot. Explicó que tendrá en cuenta quién puede reunir la capacidad necesaria para gobernar, en un escenario de vetos mutuos entre los bloques y dentro de ellos, y que hablará personalmente con algunos líderes para resolver la duda. Quien reciba el mandato tendrá 28 días para negociar, con una posible prórroga de otros 14.
El cambio decisivo ha llegado con el apoyo de las dos listas árabes: la Lista Conjunta, que obtuvo 11 escaños, y Ra’am, con ocho. La primera se ha mostrado dispuesta a dar apoyo parlamentario externo a un Gobierno de Eisenkot; la recomendación de Ra’am, por ahora, se limita a respaldarlo ante Herzog. Los partidos árabes lograron un resultado récord de 19 diputados y podrían ser decisivos, aunque todavía no está claro que todos los socios de Eisenkot acepten gobernar con su apoyo. La recomendación ante el presidente no obliga a las formaciones a respaldar después al candidato en una investidura, y el equipo de Eisenkot ha evitado hasta ahora negociar con la Lista Conjunta.
También ha cambiado de posición Judaísmo Unido de la Torá, formación ultraortodoxa con siete escaños que había respaldado a Netanyahu en anteriores elecciones. El partido ha decidido no recomendar a ningún candidato después de abandonar la coalición en julio de 2025, cuando rompió con el primer ministro por la falta de una ley que garantizara la exención del servicio militar para los estudiantes de las escuelas talmúdicas. Sus dirigentes han dejado abierta la posibilidad de apoyar desde fuera a un Gobierno opositor si se mantienen los privilegios de la comunidad. La formación y Shas presionan para conservar la exención, mientras los reservistas cumplen periodos de servicio por las guerras en Gaza, Líbano e Irán. El diputado Isaac Pindrus afirmó que la prioridad inmediata de cualquier nuevo Gobierno debe ser resolver la situación de los estudiantes de la Torá. Observadores consideran que la decisión busca castigar a Netanyahu y demostrar que no puede dar esos votos por descontados, aunque el partido podría sumarse a un Ejecutivo suyo si lograra formarlo.
Las cifras de las consultas no equivalen a los bloques parlamentarios surgidos de las elecciones del 27 de octubre. El Likud fue la fuerza más votada, con 27 escaños, y el bloque de Netanyahu suma 53; el bloque opositor encabezado por Eisenkot obtuvo 48, mientras que las listas árabes consiguieron 19. Según los resultados definitivos, Yashar! obtuvo 21 escaños; Beyajad, la lista común de Naftali Bennett y Yair Lapid, 12; Los Demócratas, de Yair Golan, ocho, e Israel Beitenu, de Avigdor Lieberman, siete. Se necesitan 61 diputados para la mayoría absoluta. En las consultas, Netanyahu ha recibido 46 apoyos; Judaísmo Unido de la Torá no ha recomendado a ningún candidato, aunque conserva sus siete escaños. Los apoyos a Netanyahu proceden del Likud, Shas —seis escaños—, Poder Judío —siete— y Sionismo Religioso —seis—; la abstención de Judaísmo Unido de la Torá lo deja siete apoyos por debajo de los 53 escaños de su bloque.
Eisenkot podría intentar formar un Gobierno en minoría con el respaldo parlamentario árabe, pero la fórmula genera resistencias entre sus aliados. Naftali Bennett y Yair Lapid mantienen reservas; Avigdor Lieberman ha descartado entrar en un Gobierno que dependa de Ra’am o de la Lista Conjunta, incluso si su apoyo es externo, y ha defendido una coalición formada solo por partidos sionistas, sin esas dos formaciones, Shas ni Judaísmo Unido de la Torá. Yair Golan, líder de los Demócratas, es el único que ha defendido abiertamente negociar con esos partidos. En la primera reunión del bloque opositor, sus dirigentes acordaron iniciar conversaciones para un Gobierno de emergencia nacional y plantearon como condiciones reconocer a Israel como Estado judío y democrático y considerar a Hamás una organización terrorista. Yashar!, el partido de Eisenkot, ha propuesto además basar el Ejecutivo en los valores de la Declaración de Independencia, el servicio militar o civil para todos y el desmantelamiento de Hamás, y ha dicho que está dispuesto a pactar con cualquier diputado que acepte esos principios. Para intentar sortear el veto de Lieberman, Eisenkot ha autorizado estudiar una fórmula en la que Ra’am y Judaísmo Unido de la Torá se abstengan en la investidura sin entrar en la coalición ni votar en contra.
Durante la consulta, Yashar! rechazó la propuesta de explorar un reparto del poder con Netanyahu y pidió a Herzog que encargue a Eisenkot formar un Gobierno de emergencia nacional. Yoram Cohen, que leyó una declaración del partido, sostuvo que 67 de los 120 futuros diputados no confiarán en Netanyahu y afirmó que Israel atraviesa “un momento de emergencia crítica”. Herzog había preguntado si existía algún esquema lógico para compartir el poder; la exministra Orit Farkash-HaCohen respondió aludiendo al lema electoral del Likud, “Derecha o Palestina”. Cohen dijo que el partido quiere concluir las negociaciones cuanto antes y evitar que se repitan las elecciones. Herzog también propuso a varias formaciones un Gobierno de unidad o un reparto del poder para evitar nuevos comicios; Yashar! y Beyajad rechazaron la idea. Eisenkot descartó gobernar con Netanyahu incluso mediante una rotación en el cargo.
La Lista Conjunta justificó su recomendación como una respuesta a la incitación contra los ciudadanos árabes, no como una adhesión a Eisenkot. Su jefe parlamentario, Ahmad Tibi, advirtió de que no ofrecerá “una red de seguridad” gratuita a un Ejecutivo que el candidato ha prometido que será sionista. También recordó que decenas de ciudadanos árabes fueron asesinados y secuestrados en los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y dijo que dos niños de su familia murieron en Gaza. El presidente de la alianza, Yusef Yabarín, denunció la incitación del primer ministro y de Ben Gvir y reprochó a Herzog que esperaban una mayor implicación suya.
En el intercambio con los representantes árabes, la diputada Maha Karkabi-Saba pidió al presidente que se pronunciara contra lo que describió como un ataque al público árabe encabezado por el jefe del Shin Bet, en referencia a una investigación sobre posible injerencia extranjera en los comicios. Herzog contestó que se había pronunciado contra las generalizaciones. El diputado Ófer Casif vinculó la discriminación de los árabes con la violencia de colonos en Cisjordania ocupada; cuando Herzog dijo que algunos activistas acuden deliberadamente a incendiar la zona, Casif replicó: “Hay hechos y hay invenciones. Los hechos son que hay pogromos diarios”.
Netanyahu ha rechazado la posibilidad de que los partidos árabes sostengan un Gobierno opositor y ha advertido de que una alianza así, a su juicio, no combatiría a los enemigos de Israel y dividiría el país. También ha alegado que existen “serias sospechas” de que potencias extranjeras inyectaron dinero en las elecciones y ha cuestionado la lealtad de los ciudadanos árabes. El primer ministro ha defendido un Gobierno nacional amplio encabezado por el Likud e integrado por partidos sionistas, una opción que la oposición ha descartado. Además de la disputa por el poder, persisten las diferencias sobre la responsabilidad por los fallos que precedieron a los ataques del 7 de octubre de 2023 y sobre el futuro de Gaza.
El temor a una repetición electoral tiene precedentes recientes: entre abril de 2019 y marzo de 2021 los israelíes votaron cuatro veces sin que surgiera un Gobierno estable. De ese bloqueo salió en junio de 2021 la coalición de Bennett y Lapid, la primera que incluyó en el Gobierno a un partido árabe, Ra’am, y en la que Lieberman fue ministro de Finanzas; se disolvió un año después. En las elecciones de noviembre de 2022, el bloque de Netanyahu obtuvo 64 escaños y él volvió al cargo en diciembre. La legislatura que ahora termina estuvo marcada por la reforma judicial impulsada por Netanyahu en 2023 y por la guerra en Gaza, iniciada tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de ese año.
Eisenkot, nacido en Tiberíades en una familia judía de origen marroquí, ingresó en el Ejército en 1978 y fue jefe del Estado Mayor entre 2015 y 2019. Durante su carrera defendió una política de disuasión y el uso de la fuerza contra los adversarios de Israel, especialmente Hezbolá en Líbano y Hamás en Gaza. Se le considera uno de los principales impulsores de la doctrina Dahiya, criticada por prever respuestas militares que podían destruir edificios, servicios básicos y otras infraestructuras civiles.
Se incorporó a la política en 2022, en la alianza de centroderecha Unidad Nacional, liderada por Benny Gantz. Tras los ataques del 7 de octubre de 2023 entró como observador en el Gobierno de emergencia de Netanyahu para participar en la dirección de la respuesta militar. En 2024, después de la muerte de su hijo, que servía en el Ejército en la Franja, abandonó el Ejecutivo y reclamó un plan para el futuro del territorio tras la guerra; también acusó a Netanyahu de supeditar decisiones estratégicas a sus intereses políticos. Eisenkot y Gantz dejaron el gabinete de guerra en junio de 2024. En 2025 fundó Yashar!, con un programa centrado en renovar el liderazgo, mantener una política de seguridad firme, revisar las exenciones militares ultraortodoxas e investigar los errores que permitieron los ataques.
La oposición quiere que el primer paso sea elegir un nuevo presidente de la Knéset. Sus dirigentes han enviado una carta al actual jefe de la Cámara, Amir Ohana, del Likud, para pedir una votación el martes, día previsto para que los 120 diputados electos juren sus cargos. Según publicó The Jerusalem Post, citando fuentes del bloque opositor, existiría un supuesto plan para movilizar a cientos de militantes del Likud y bloquear el martes el acceso al Parlamento de los diputados que pretenden sustituir a su presidente. El portal Ynet aseguró que Eisenkot planea presidir la Cámara para poner en marcha varias comisiones parlamentarias y que una de sus primeras medidas sería impulsar una ley para establecer una comisión estatal de investigación sobre la masacre del 7 de octubre, una promesa de la oposición que Netanyahu bloquea pese a las peticiones de las familias de las víctimas.
A las dificultades internas se suma la incertidumbre sobre la relación con Estados Unidos. El aliado de Netanyahu, Donald Trump, ha sufrido un batacazo electoral en las urnas. En Israel también ha causado confusión el anuncio de que la ayuda militar estadounidense terminaría a finales de año y las críticas del vicepresidente J. D. Vance, que señaló la relación entre ambos países como uno de los motivos de la derrota electoral. La oposición sostiene que Netanyahu podría intentar bloquear la sesión inaugural de la Knéset. El primer ministro ha demostrado en el pasado su habilidad para tejer mayorías en situaciones extremas.
El cambio decisivo ha llegado con el apoyo de las dos listas árabes: la Lista Conjunta, que obtuvo 11 escaños, y Ra’am, con ocho. La primera se ha mostrado dispuesta a dar apoyo parlamentario externo a un Gobierno de Eisenkot; la recomendación de Ra’am, por ahora, se limita a respaldarlo ante Herzog. Los partidos árabes lograron un resultado récord de 19 diputados y podrían ser decisivos, aunque todavía no está claro que todos los socios de Eisenkot acepten gobernar con su apoyo. La recomendación ante el presidente no obliga a las formaciones a respaldar después al candidato en una investidura, y el equipo de Eisenkot ha evitado hasta ahora negociar con la Lista Conjunta.
También ha cambiado de posición Judaísmo Unido de la Torá, formación ultraortodoxa con siete escaños que había respaldado a Netanyahu en anteriores elecciones. El partido ha decidido no recomendar a ningún candidato después de abandonar la coalición en julio de 2025, cuando rompió con el primer ministro por la falta de una ley que garantizara la exención del servicio militar para los estudiantes de las escuelas talmúdicas. Sus dirigentes han dejado abierta la posibilidad de apoyar desde fuera a un Gobierno opositor si se mantienen los privilegios de la comunidad. La formación y Shas presionan para conservar la exención, mientras los reservistas cumplen periodos de servicio por las guerras en Gaza, Líbano e Irán. El diputado Isaac Pindrus afirmó que la prioridad inmediata de cualquier nuevo Gobierno debe ser resolver la situación de los estudiantes de la Torá. Observadores consideran que la decisión busca castigar a Netanyahu y demostrar que no puede dar esos votos por descontados, aunque el partido podría sumarse a un Ejecutivo suyo si lograra formarlo.
Las cifras de las consultas no equivalen a los bloques parlamentarios surgidos de las elecciones del 27 de octubre. El Likud fue la fuerza más votada, con 27 escaños, y el bloque de Netanyahu suma 53; el bloque opositor encabezado por Eisenkot obtuvo 48, mientras que las listas árabes consiguieron 19. Según los resultados definitivos, Yashar! obtuvo 21 escaños; Beyajad, la lista común de Naftali Bennett y Yair Lapid, 12; Los Demócratas, de Yair Golan, ocho, e Israel Beitenu, de Avigdor Lieberman, siete. Se necesitan 61 diputados para la mayoría absoluta. En las consultas, Netanyahu ha recibido 46 apoyos; Judaísmo Unido de la Torá no ha recomendado a ningún candidato, aunque conserva sus siete escaños. Los apoyos a Netanyahu proceden del Likud, Shas —seis escaños—, Poder Judío —siete— y Sionismo Religioso —seis—; la abstención de Judaísmo Unido de la Torá lo deja siete apoyos por debajo de los 53 escaños de su bloque.
Eisenkot podría intentar formar un Gobierno en minoría con el respaldo parlamentario árabe, pero la fórmula genera resistencias entre sus aliados. Naftali Bennett y Yair Lapid mantienen reservas; Avigdor Lieberman ha descartado entrar en un Gobierno que dependa de Ra’am o de la Lista Conjunta, incluso si su apoyo es externo, y ha defendido una coalición formada solo por partidos sionistas, sin esas dos formaciones, Shas ni Judaísmo Unido de la Torá. Yair Golan, líder de los Demócratas, es el único que ha defendido abiertamente negociar con esos partidos. En la primera reunión del bloque opositor, sus dirigentes acordaron iniciar conversaciones para un Gobierno de emergencia nacional y plantearon como condiciones reconocer a Israel como Estado judío y democrático y considerar a Hamás una organización terrorista. Yashar!, el partido de Eisenkot, ha propuesto además basar el Ejecutivo en los valores de la Declaración de Independencia, el servicio militar o civil para todos y el desmantelamiento de Hamás, y ha dicho que está dispuesto a pactar con cualquier diputado que acepte esos principios. Para intentar sortear el veto de Lieberman, Eisenkot ha autorizado estudiar una fórmula en la que Ra’am y Judaísmo Unido de la Torá se abstengan en la investidura sin entrar en la coalición ni votar en contra.
Durante la consulta, Yashar! rechazó la propuesta de explorar un reparto del poder con Netanyahu y pidió a Herzog que encargue a Eisenkot formar un Gobierno de emergencia nacional. Yoram Cohen, que leyó una declaración del partido, sostuvo que 67 de los 120 futuros diputados no confiarán en Netanyahu y afirmó que Israel atraviesa “un momento de emergencia crítica”. Herzog había preguntado si existía algún esquema lógico para compartir el poder; la exministra Orit Farkash-HaCohen respondió aludiendo al lema electoral del Likud, “Derecha o Palestina”. Cohen dijo que el partido quiere concluir las negociaciones cuanto antes y evitar que se repitan las elecciones. Herzog también propuso a varias formaciones un Gobierno de unidad o un reparto del poder para evitar nuevos comicios; Yashar! y Beyajad rechazaron la idea. Eisenkot descartó gobernar con Netanyahu incluso mediante una rotación en el cargo.
La Lista Conjunta justificó su recomendación como una respuesta a la incitación contra los ciudadanos árabes, no como una adhesión a Eisenkot. Su jefe parlamentario, Ahmad Tibi, advirtió de que no ofrecerá “una red de seguridad” gratuita a un Ejecutivo que el candidato ha prometido que será sionista. También recordó que decenas de ciudadanos árabes fueron asesinados y secuestrados en los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y dijo que dos niños de su familia murieron en Gaza. El presidente de la alianza, Yusef Yabarín, denunció la incitación del primer ministro y de Ben Gvir y reprochó a Herzog que esperaban una mayor implicación suya.
En el intercambio con los representantes árabes, la diputada Maha Karkabi-Saba pidió al presidente que se pronunciara contra lo que describió como un ataque al público árabe encabezado por el jefe del Shin Bet, en referencia a una investigación sobre posible injerencia extranjera en los comicios. Herzog contestó que se había pronunciado contra las generalizaciones. El diputado Ófer Casif vinculó la discriminación de los árabes con la violencia de colonos en Cisjordania ocupada; cuando Herzog dijo que algunos activistas acuden deliberadamente a incendiar la zona, Casif replicó: “Hay hechos y hay invenciones. Los hechos son que hay pogromos diarios”.
Netanyahu ha rechazado la posibilidad de que los partidos árabes sostengan un Gobierno opositor y ha advertido de que una alianza así, a su juicio, no combatiría a los enemigos de Israel y dividiría el país. También ha alegado que existen “serias sospechas” de que potencias extranjeras inyectaron dinero en las elecciones y ha cuestionado la lealtad de los ciudadanos árabes. El primer ministro ha defendido un Gobierno nacional amplio encabezado por el Likud e integrado por partidos sionistas, una opción que la oposición ha descartado. Además de la disputa por el poder, persisten las diferencias sobre la responsabilidad por los fallos que precedieron a los ataques del 7 de octubre de 2023 y sobre el futuro de Gaza.
El temor a una repetición electoral tiene precedentes recientes: entre abril de 2019 y marzo de 2021 los israelíes votaron cuatro veces sin que surgiera un Gobierno estable. De ese bloqueo salió en junio de 2021 la coalición de Bennett y Lapid, la primera que incluyó en el Gobierno a un partido árabe, Ra’am, y en la que Lieberman fue ministro de Finanzas; se disolvió un año después. En las elecciones de noviembre de 2022, el bloque de Netanyahu obtuvo 64 escaños y él volvió al cargo en diciembre. La legislatura que ahora termina estuvo marcada por la reforma judicial impulsada por Netanyahu en 2023 y por la guerra en Gaza, iniciada tras el ataque de Hamás del 7 de octubre de ese año.
Eisenkot, nacido en Tiberíades en una familia judía de origen marroquí, ingresó en el Ejército en 1978 y fue jefe del Estado Mayor entre 2015 y 2019. Durante su carrera defendió una política de disuasión y el uso de la fuerza contra los adversarios de Israel, especialmente Hezbolá en Líbano y Hamás en Gaza. Se le considera uno de los principales impulsores de la doctrina Dahiya, criticada por prever respuestas militares que podían destruir edificios, servicios básicos y otras infraestructuras civiles.
Se incorporó a la política en 2022, en la alianza de centroderecha Unidad Nacional, liderada por Benny Gantz. Tras los ataques del 7 de octubre de 2023 entró como observador en el Gobierno de emergencia de Netanyahu para participar en la dirección de la respuesta militar. En 2024, después de la muerte de su hijo, que servía en el Ejército en la Franja, abandonó el Ejecutivo y reclamó un plan para el futuro del territorio tras la guerra; también acusó a Netanyahu de supeditar decisiones estratégicas a sus intereses políticos. Eisenkot y Gantz dejaron el gabinete de guerra en junio de 2024. En 2025 fundó Yashar!, con un programa centrado en renovar el liderazgo, mantener una política de seguridad firme, revisar las exenciones militares ultraortodoxas e investigar los errores que permitieron los ataques.
La oposición quiere que el primer paso sea elegir un nuevo presidente de la Knéset. Sus dirigentes han enviado una carta al actual jefe de la Cámara, Amir Ohana, del Likud, para pedir una votación el martes, día previsto para que los 120 diputados electos juren sus cargos. Según publicó The Jerusalem Post, citando fuentes del bloque opositor, existiría un supuesto plan para movilizar a cientos de militantes del Likud y bloquear el martes el acceso al Parlamento de los diputados que pretenden sustituir a su presidente. El portal Ynet aseguró que Eisenkot planea presidir la Cámara para poner en marcha varias comisiones parlamentarias y que una de sus primeras medidas sería impulsar una ley para establecer una comisión estatal de investigación sobre la masacre del 7 de octubre, una promesa de la oposición que Netanyahu bloquea pese a las peticiones de las familias de las víctimas.
A las dificultades internas se suma la incertidumbre sobre la relación con Estados Unidos. El aliado de Netanyahu, Donald Trump, ha sufrido un batacazo electoral en las urnas. En Israel también ha causado confusión el anuncio de que la ayuda militar estadounidense terminaría a finales de año y las críticas del vicepresidente J. D. Vance, que señaló la relación entre ambos países como uno de los motivos de la derrota electoral. La oposición sostiene que Netanyahu podría intentar bloquear la sesión inaugural de la Knéset. El primer ministro ha demostrado en el pasado su habilidad para tejer mayorías en situaciones extremas.
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- La oposición israelí avanza hacia la formación de un nuevo Gobierno
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- · 5 días después
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