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EE.UU. intensifica su ofensiva en Siria matando a líderes de Al Qaeda y capturando agentes del Estado Islámico tras ataques mortales.
La respuesta militar estadounidense se centra en erradicar la amenaza terrorista en Siria después de la muerte de varios ciudadanos americanos.
Publicado: 18 de enero de 2026, 13:24
En un contexto de creciente tensión y ataques selectivos, el Ejército de Estados Unidos ha llevado a cabo una serie de operaciones en Siria que han resultado en la muerte y captura de numerosos agentes del Estado Islámico (EI) y un líder vinculado a Al Qaeda. Estas acciones son parte de un esfuerzo constante para contrarrestar la amenaza yihadista en la región, especialmente tras la muerte de tres estadounidenses en un ataque directo por parte del EI en diciembre pasado.
El comando Central de EE.UU. anunció que entre el 20 y el 29 de diciembre de 2025, al menos 25 operativos del EI fueron eliminados o capturados. Estas operaciones forman parte de la Operación Ataque Ojo de Halcón, que comenzó en respuesta al ataque del 13 de diciembre en Palmira, donde dos soldados y un intérprete perdieron la vida. En total, se destruyeron varios depósitos de armas del EI y se golpearon numerosas posiciones enemigas.
A medida que las operaciones avanzaban, el 16 de enero de 2026, un ataque adicional resultó en la muerte de Bilal Hasan al-Jasim, un alto líder de Al Qaeda vinculado a estos ataques. Este ataque demuestra la determinación del Comando Central de EE.UU. de atacar a aquellos que amenazan la seguridad de sus ciudadanos. La estrategia militar ha incluido más de 100 ataques a objetivos de infraestructura del EI, evidenciando el compromiso de Washington por erradicar el terrorismo y trabajando también con aliados en la región.
El comando Central de EE.UU. anunció que entre el 20 y el 29 de diciembre de 2025, al menos 25 operativos del EI fueron eliminados o capturados. Estas operaciones forman parte de la Operación Ataque Ojo de Halcón, que comenzó en respuesta al ataque del 13 de diciembre en Palmira, donde dos soldados y un intérprete perdieron la vida. En total, se destruyeron varios depósitos de armas del EI y se golpearon numerosas posiciones enemigas.
A medida que las operaciones avanzaban, el 16 de enero de 2026, un ataque adicional resultó en la muerte de Bilal Hasan al-Jasim, un alto líder de Al Qaeda vinculado a estos ataques. Este ataque demuestra la determinación del Comando Central de EE.UU. de atacar a aquellos que amenazan la seguridad de sus ciudadanos. La estrategia militar ha incluido más de 100 ataques a objetivos de infraestructura del EI, evidenciando el compromiso de Washington por erradicar el terrorismo y trabajando también con aliados en la región.