Progresista 64.5%Conservador 35.5%
Ecuador decide en referéndum sobre una nueva Constitución y la instalación de bases militares extranjeras en medio de crisis de seguridad
Más de 13 millones de ecuatorianos están llamados a votar en un referéndum que podría cambiar el rumbo del país.
Publicado: 16 de noviembre de 2025, 19:40
Este domingo, Ecuador se encuentra en un momento crucial con la celebración de un referéndum convocado por el presidente Daniel Noboa. Los ciudadanos han votado en contra de todas las propuestas planteadas por Noboa, que incluían la creación de una nueva Asamblea Constituyente y la posibilidad de permitir la instalación de bases militares extranjeras. El rechazo ha sido contundente, con el 'no' imponiéndose en las cuatro preguntas, con márgenes de diferencia que oscilan entre el 23% y el 6%.
Casi 14 millones de ecuatorianos estaban habilitados para participar en este proceso electoral, considerado como uno de los más relevantes en los últimos años, dado el contexto de violencia y criminalidad que enfrenta el país. El escrutinio ha mostrado que, mientras el 61.59% votó 'no' a la reforma constitucional, un 60.6% rechazó también la propuesta de permitir bases militares extranjeras en el territorio ecuatoriano.
El presidente Noboa, a quien se le atribuyó una amplia victoria en las elecciones de abril, sufrió un revés significativo, considerando que su intención de generar cambios se vio frustrada. Al conocer los resultados, Noboa se limitó a enviar un mensaje en redes sociales, donde expresó: "Cumplimos con lo prometido: preguntarles directamente. Nosotros respetamos la voluntad del pueblo ecuatoriano". A pesar de las expectativas de su gobierno, los ecuatorianos decidieron mantener la Constitución vigente, instaurada durante la gestión de Rafael Correa en 2008.
Este referéndum es el décimo celebrado en Ecuador en los últimos 20 años y, a pesar de la escalada de violencia y la crisis de inseguridad en el país, los votantes manifestaron una clara oposición a las reformas, rechazando las propuestas que habían sido presentadas como soluciones a la crisis actual. Noboa argumentaba que la Constitución en vigencia no facilitaba la llegada de inversiones ni la creación de empleo, además de limitar su capacidad para ejecutar acciones firmes contra el crimen organizado. Sin embargo, la propuesta no encontró eco entre la población.
Durante la jornada, se habilitaron 4.463 centros de votación y aproximadamente 781 observadores supervisaron el proceso. Lo que inicialmente se adelantaba como un evento favorable para el oficialismo, se convirtió en una celebración para la oposición, especialmente para el correísmo, que se mostró unido en su rechazo a las propuestas del gobierno actual. La situación refleja las tensiones políticas y sociales en aumento entre la ciudadanía respecto a la soberanía nacional.
Casi 14 millones de ecuatorianos estaban habilitados para participar en este proceso electoral, considerado como uno de los más relevantes en los últimos años, dado el contexto de violencia y criminalidad que enfrenta el país. El escrutinio ha mostrado que, mientras el 61.59% votó 'no' a la reforma constitucional, un 60.6% rechazó también la propuesta de permitir bases militares extranjeras en el territorio ecuatoriano.
El presidente Noboa, a quien se le atribuyó una amplia victoria en las elecciones de abril, sufrió un revés significativo, considerando que su intención de generar cambios se vio frustrada. Al conocer los resultados, Noboa se limitó a enviar un mensaje en redes sociales, donde expresó: "Cumplimos con lo prometido: preguntarles directamente. Nosotros respetamos la voluntad del pueblo ecuatoriano". A pesar de las expectativas de su gobierno, los ecuatorianos decidieron mantener la Constitución vigente, instaurada durante la gestión de Rafael Correa en 2008.
Este referéndum es el décimo celebrado en Ecuador en los últimos 20 años y, a pesar de la escalada de violencia y la crisis de inseguridad en el país, los votantes manifestaron una clara oposición a las reformas, rechazando las propuestas que habían sido presentadas como soluciones a la crisis actual. Noboa argumentaba que la Constitución en vigencia no facilitaba la llegada de inversiones ni la creación de empleo, además de limitar su capacidad para ejecutar acciones firmes contra el crimen organizado. Sin embargo, la propuesta no encontró eco entre la población.
Durante la jornada, se habilitaron 4.463 centros de votación y aproximadamente 781 observadores supervisaron el proceso. Lo que inicialmente se adelantaba como un evento favorable para el oficialismo, se convirtió en una celebración para la oposición, especialmente para el correísmo, que se mostró unido en su rechazo a las propuestas del gobierno actual. La situación refleja las tensiones políticas y sociales en aumento entre la ciudadanía respecto a la soberanía nacional.