Progresista 62.5%Conservador 37.5%

Dos atacantes en Sídney lanzan explosivos en un atentado que deja 16 muertos, pero no logran detonar los artefactos.

Los dos atacantes, padre e hijo, fueron identificados y enfrentan múltiples cargos tras el ataque en Bondi durante una festividad judía.

Publicado: 22 de diciembre de 2025, 08:36

El 14 de diciembre, la playa de Bondi en Sídney fue el escenario de un violento atentado terrorista que dejó un saldo de 16 personas muertas, entre ellas uno de los atacantes. Los presuntos autores, Naveed Akram y su padre Sajid Akram, lanzaron cuatro artefactos explosivos improvisados durante una festividad judía, aunque ninguno llegó a detonar. La policía ha revelado que estos atacantes también utilizaron armas de fuego, y se han presentado múltiples cargos, incluyendo terrorismo y asesinato. La Policía australiana ha presentado 59 cargos contra Naveed Akram, de 24 años, que incluyen 15 por asesinato y uno por terrorismo, mientras se encuentra hospitalizado tras salir de un coma. Una declaración policial indicó que los atacantes habían planeado meticulosamente el ataque y que llegaron a la playa donde se celebraba una festividad judía, lo que intensifica la preocupación sobre la seguridad pública en Australia. Se ha confirmado que en su coche se encontraron dos banderas del Estado Islámico, así como artefactos explosivos improvisados y municiones.

Se halló un quinto explosivo en el vehículo de los atacantes y se les vio previamente estacionar su automóvil con banderas del Estado Islámico. Las autoridades han indicado que ambos sospechosos habían viajado a Filipinas, donde se sospecha que pudieron recibir entrenamiento militar. La conmoción en la comunidad ha sido profunda, con las autoridades investigando las motivaciones y conexiones de los atacantes. La vinculación del ataque con el Estado Islámico fue destacada por el primer ministro australiano, subrayando la gravedad del suceso y el potencial de futuras amenazas. Además, se están considerando cambios a las leyes sobre armas en Australia tras el descubrimiento de que el padre del atacante poseía un permiso para portar armas desde 2015.