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Donald Trump reaviva la controversia sobre Groenlandia y su tamaño percibido en mapas históricos y modernos
La importancia geoestratégica de Groenlandia se debate mientras el ex presidente busca adquirir la isla y su tamaño real queda distorsionado en los mapas.
Publicado: 18 de enero de 2026, 13:49
El interés renovado de Donald Trump por adquirir Groenlandia ha resurgido en un contexto que recuerda la historia de las expansiones territoriales de Estados Unidos. Desde la Compra de Luisiana hasta adquisiciones como Alaska y Hawái, el país ha visto un crecimiento geopolítico significativo a través de la incorporación de nuevos territorios. Sin embargo, la cuestión de Groenlandia también se complica por la distorsión que la proyección cartográfica de Mercator genera al representar su tamaño, exagerando sus dimensiones en comparación con otras regiones.
La proyección de Mercator lleva a confusiones entre la percepción pública y la realidad geográfica, presentando a Groenlandia como un territorio mucho más extenso del que realmente es. Este malentendido ha sido utilizado por Trump para justificar su interés en la isla, sugiriendo que la falta de control sobre Groenlandia permitiría que potencias como Rusia o China se conviertan en sus vecinos, cuando en realidad la relación geográfica entre Estados Unidos y Rusia es mucho más cercana.
El diálogo actual sobre Groenlandia refleja viejas tendencias de expansión en la historia de Estados Unidos, aunque las normativas modernas sobre la soberanía y autodeterminación hacen que adquirir territorios sea extremadamente difícil hoy en día. No obstante, el debate sobre Groenlandia sigue siendo relevante en la política estadounidense contemporánea.
La proyección de Mercator lleva a confusiones entre la percepción pública y la realidad geográfica, presentando a Groenlandia como un territorio mucho más extenso del que realmente es. Este malentendido ha sido utilizado por Trump para justificar su interés en la isla, sugiriendo que la falta de control sobre Groenlandia permitiría que potencias como Rusia o China se conviertan en sus vecinos, cuando en realidad la relación geográfica entre Estados Unidos y Rusia es mucho más cercana.
El diálogo actual sobre Groenlandia refleja viejas tendencias de expansión en la historia de Estados Unidos, aunque las normativas modernas sobre la soberanía y autodeterminación hacen que adquirir territorios sea extremadamente difícil hoy en día. No obstante, el debate sobre Groenlandia sigue siendo relevante en la política estadounidense contemporánea.