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Dinamarca se disculpa oficialmente con mujeres inuit por esterilizaciones forzadas y lanza un fondo de indemnización
La primera ministra Mette Frederiksen reconoce los abusos cometidos durante décadas y promete reparar el daño hecho a las víctimas.
Publicado: 25 de septiembre de 2025, 07:17
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, pidió disculpas de manera formal a las 4.500 mujeres inuit que sufrieron esterilizaciones forzadas entre 1961 y 1991 durante una visita a Groenlandia. En una ceremonia emotiva, reconoció los abusos que incluían la inserción de dispositivos intrauterinos sin consentimiento, lamentando el impacto que esto tuvo en la vida de muchas mujeres. Como parte de la reconciliación, anunció la creación de un fondo de indemnización de aproximadamente 600.000 euros destinado a reparar el daño hecho a las víctimas, además de la negociación con el Gobierno de Groenlandia para establecer el proceso de compensación.
Frederiksen subrayó la importancia de reconocer el legado colonial que afecta a la población inuit, mencionando que en las décadas de los años sesenta y setenta se llevaron a cabo prácticas de control demográfico arraigadas en injusticias. Además, destacó que algunas de estas mujeres ahora enfrentan problemas de salud significativos, y se está llevando a cabo una demanda colectiva contra el gobierno danés por violaciones a derechos humanos, que se espera llegue a los tribunales en el 2027.
El acto se presenta como un paso hacia la sanación de un pasado marcado por el abuso y la discriminación, mostrando el deseo del gobierno danés de afrontar su historia con la comunidad inuit. A este respecto, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, también compartió en el evento la necesidad de reconocer esta injusticia y su efecto duradero en la comunidad. Esto se produce en un clima geopolítico actual complejo, donde la relación entre Groenlandia y Dinamarca está bajo la presión de tensiones internacionales exacerbadas por el interés de Estados Unidos en la isla.
Frederiksen subrayó la importancia de reconocer el legado colonial que afecta a la población inuit, mencionando que en las décadas de los años sesenta y setenta se llevaron a cabo prácticas de control demográfico arraigadas en injusticias. Además, destacó que algunas de estas mujeres ahora enfrentan problemas de salud significativos, y se está llevando a cabo una demanda colectiva contra el gobierno danés por violaciones a derechos humanos, que se espera llegue a los tribunales en el 2027.
El acto se presenta como un paso hacia la sanación de un pasado marcado por el abuso y la discriminación, mostrando el deseo del gobierno danés de afrontar su historia con la comunidad inuit. A este respecto, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, también compartió en el evento la necesidad de reconocer esta injusticia y su efecto duradero en la comunidad. Esto se produce en un clima geopolítico actual complejo, donde la relación entre Groenlandia y Dinamarca está bajo la presión de tensiones internacionales exacerbadas por el interés de Estados Unidos en la isla.