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Descubrimiento de un silbato de 3.300 años redefine la vigilancia en las tumbas reales de Egipto
Un hallazgo arqueológico en Amarna revela el papel de los medjay como guardianes de los espacios funerarios de la época de Akenatón.
Publicado: 20 de septiembre de 2025, 19:13
Recientemente, un grupo de arqueólogos ha realizado un descubrimiento significativo en Amarna, la antigua capital de Egipto, al hallar un silbato de hueso que data de hace 3.300 años. Este objeto, hecho con el hueso del dedo gordo de una vaca, se presenta como un testimonio clave de la existencia de sistemas de vigilancia en las necrópolis egipcias, sugiriendo que los medjay, los guardianes encargados de proteger las tumbas reales, utilizaban silbatos para alertar sobre posibles intrusiones.
La profesora Michelle Langley, de la Universidad Griffith, explica que este silbato es único y se considera el primer artefacto de su tipo encontrado en el contexto de la vigilancia de tumbas, brindando una nueva perspectiva sobre la estructura administrativa y de seguridad de la época de Akenatón. El contexto arqueológico también ha revelado indicios de otras infraestructuras de seguridad, como redes de carreteras y edificios, que refuerzan la idea de un sistema organizado para controlar la entrada a los sagrados espacios funerarios.
Este hallazgo no solo añade una pieza más al rompecabezas de la historia egipcia, sino que también plantea nuevas preguntas sobre cómo se comunicaban los guardianes y qué otros mecanismos de alerta podrían haber existido. El descubrimiento del silbato arroja luz sobre la vida cotidiana en el antiguo Egipto, indicando que la vigilancia y el orden eran considerados esenciales para la protección de lo sagrado.
La profesora Michelle Langley, de la Universidad Griffith, explica que este silbato es único y se considera el primer artefacto de su tipo encontrado en el contexto de la vigilancia de tumbas, brindando una nueva perspectiva sobre la estructura administrativa y de seguridad de la época de Akenatón. El contexto arqueológico también ha revelado indicios de otras infraestructuras de seguridad, como redes de carreteras y edificios, que refuerzan la idea de un sistema organizado para controlar la entrada a los sagrados espacios funerarios.
Este hallazgo no solo añade una pieza más al rompecabezas de la historia egipcia, sino que también plantea nuevas preguntas sobre cómo se comunicaban los guardianes y qué otros mecanismos de alerta podrían haber existido. El descubrimiento del silbato arroja luz sobre la vida cotidiana en el antiguo Egipto, indicando que la vigilancia y el orden eran considerados esenciales para la protección de lo sagrado.