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Decenas de miles de húngaros exigen la dimisión de Orbán por el escándalo de abusos a menores en hogares infantiles
Manifestaciones en Budapest ponen presión al gobierno tras la revelación de abusos y maltrato a niños en centros de acogida
Publicado: 15 de diciembre de 2025, 03:00
Este sábado, decenas de miles de personas marcharon por las calles de Budapest para exigir la dimisión del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, tras el estallido de un escándalo relacionado con abusos a menores en hogares infantiles. La manifestación, organizada bajo el lema '¡Basta ya! Manifestación en defensa de los menores', fue dirigida por el opositor Péter Magyar, líder del partido Tisza, quien criticó severamente la falta de protección del gobierno hacia los niños.
Los manifestantes, según informes del portal independiente 444.hu, estimaron su número en decenas de miles y avanzaron hasta la sede del primer ministro, donde Magyar pronunció un discurso contundente denunciando el encubrimiento del abuso infantil. Durante su intervención, afirmó que en una democracia las autoridades deberían dimitir tras incidentes tan graves. El escándalo se intensificó con la difusión de varios vídeos que muestran abusos por parte de empleados de un centro correccional, evidenciando un problema sistémico de maltrato. Un informe reciente indica que cerca de 3,300 menores han sido víctimas de abusos en estos hogares, lo que representa aproximadamente el 20 % de los menores acogidos, según estadísticas obtenidas del estudio.El documento sugiere que la cifra real podría ser mucho mayor, ya que solo se denuncia oficialmente una cuarta parte de los casos.
A pesar de la negación inicial de Orbán sobre la comisión de delitos, la presión pública llevó al gobierno a anunciar una supervisión policial en los centros implicados. El líder de la oposición no dudó en señalar que "el poder no es capaz de proteger a los menores" y pidió la dimisión de Orbán y del presidente, advirtiendo que su gobierno, en el poder desde 2010, podría estar cerca de su fin. El contexto político también es crucial, ya que Hungría se dirige a elecciones legislativas, donde el partido Tisza muestra signos de creciente apoyo popular, situado en un 43 % de intención de voto, frente al 35 % del Fidesz, según el último sondeo del Instituto Republikon.
Los manifestantes, según informes del portal independiente 444.hu, estimaron su número en decenas de miles y avanzaron hasta la sede del primer ministro, donde Magyar pronunció un discurso contundente denunciando el encubrimiento del abuso infantil. Durante su intervención, afirmó que en una democracia las autoridades deberían dimitir tras incidentes tan graves. El escándalo se intensificó con la difusión de varios vídeos que muestran abusos por parte de empleados de un centro correccional, evidenciando un problema sistémico de maltrato. Un informe reciente indica que cerca de 3,300 menores han sido víctimas de abusos en estos hogares, lo que representa aproximadamente el 20 % de los menores acogidos, según estadísticas obtenidas del estudio.El documento sugiere que la cifra real podría ser mucho mayor, ya que solo se denuncia oficialmente una cuarta parte de los casos.
A pesar de la negación inicial de Orbán sobre la comisión de delitos, la presión pública llevó al gobierno a anunciar una supervisión policial en los centros implicados. El líder de la oposición no dudó en señalar que "el poder no es capaz de proteger a los menores" y pidió la dimisión de Orbán y del presidente, advirtiendo que su gobierno, en el poder desde 2010, podría estar cerca de su fin. El contexto político también es crucial, ya que Hungría se dirige a elecciones legislativas, donde el partido Tisza muestra signos de creciente apoyo popular, situado en un 43 % de intención de voto, frente al 35 % del Fidesz, según el último sondeo del Instituto Republikon.