Progresista 80%Conservador 20%
Daniel Vázquez Sallés reflexiona sobre los años 80 y su vida en "Los felices ochenta", un ensayo que busca desmitificar la década.
El escritor y periodista comparte sus experiencias personales y críticas sobre un periodo histórico en su nuevo libro, que invita a una reflexión profunda.
Publicado: 7 de enero de 2026, 16:35
Daniel Vázquez Sallés, un reconocido escritor y periodista, ha lanzado su nuevo libro "Los felices ochenta", donde ofrece una mirada crítica y personal sobre la década de los 80 en España. Hijo del famoso escritor Manuel Vázquez Montalbán y de la historiadora Anna Sallés, él mismo se define como un "nepo baby boomer", lo que suma un matiz interesante a su narrativa.
En su obra, Vázquez Sallés busca desmitificar el periodo, cansado de que se idealice su recuerdo. Su enfoque se basa en la experiencia personal y las vivencias que lo llevaron a enfrentar sus propios demonios. Su recorrido vital fue marcado por la libertad que encontró en grandes ciudades como Londres y Nueva York, así como por una lucha con la adicción al alcohol y la cocaína. Como él mismo describe su vida, es un "todo o nada", característico de quienes han conocido la intensa gladiatura de ser adictos.
El autor también aborda eventos internacionales que impactaron a su generación, como la muerte de John Lennon, una metáfora que encierra el "fin de la inocencia". Para Vázquez Sallés, esta época no fue solo una de fiesta y despreocupación, sino también de conflictos y desilusiones, especialmente en lo político, con referentes como Felipe González y el desplome del Partido Comunista. Recalca que la muerte de Franco simboliza el comienzo de los años 80, donde España se transforma de un país casposo en uno que intentaba ser cosmopolita. La obra, además, critica la visión idealizada de la Movida Madrileña y reflexiona sobre el papel del PSOE y la necesidad de justicia para los crímenes del franquismo, cuestiones que marcan su narrativa.
Vázquez Sallés recuerda con claridad su experiencia en Londres durante una crisis personal y su entrada a un centro de adicciones, donde finalmente comprendió la magnitud de su adicción. Después de siete años de sobriedad, ofrece una mirada sobria a su pasado y a su vida contemporánea.
En su obra, Vázquez Sallés busca desmitificar el periodo, cansado de que se idealice su recuerdo. Su enfoque se basa en la experiencia personal y las vivencias que lo llevaron a enfrentar sus propios demonios. Su recorrido vital fue marcado por la libertad que encontró en grandes ciudades como Londres y Nueva York, así como por una lucha con la adicción al alcohol y la cocaína. Como él mismo describe su vida, es un "todo o nada", característico de quienes han conocido la intensa gladiatura de ser adictos.
El autor también aborda eventos internacionales que impactaron a su generación, como la muerte de John Lennon, una metáfora que encierra el "fin de la inocencia". Para Vázquez Sallés, esta época no fue solo una de fiesta y despreocupación, sino también de conflictos y desilusiones, especialmente en lo político, con referentes como Felipe González y el desplome del Partido Comunista. Recalca que la muerte de Franco simboliza el comienzo de los años 80, donde España se transforma de un país casposo en uno que intentaba ser cosmopolita. La obra, además, critica la visión idealizada de la Movida Madrileña y reflexiona sobre el papel del PSOE y la necesidad de justicia para los crímenes del franquismo, cuestiones que marcan su narrativa.
Vázquez Sallés recuerda con claridad su experiencia en Londres durante una crisis personal y su entrada a un centro de adicciones, donde finalmente comprendió la magnitud de su adicción. Después de siete años de sobriedad, ofrece una mirada sobria a su pasado y a su vida contemporánea.