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Daniel Vázquez Sallés pone en perspectiva los años 80 y su vida como crítico de la adicción y la idealización de la época
A través de su libro 'Los felices ochenta', el autor desmitifica una década y refleja sus experiencias personales y generacionales.
Publicado: 8 de enero de 2026, 12:57
Daniel Vázquez Sallés, periodista y escritor, ha publicado su nuevo libro 'Los felices ochenta', donde mezcla la crónica personal con la historia de una generación marcada por cambios significativos. En el libro, el autor aborda sinceramente los vicios y adicciones de su vida en esa época, enfrentándose a los fantasmas de su adicción. Vázquez Sallés se define a sí mismo como un 'nepo baby boomer', por ser hijo del famoso escritor Manuel Vázquez Montalbán y la historiadora Anna Sallés. Menciona que no tomó conciencia de su enfermedad hasta los 52 años y ha aprendido a vivir con ella en una batalla continua.
Además de la introspección, Vázquez Sallés critica la idealización de los años 80 en España, mencionando la muerte de Franco como un evento clave. Su visión es provocativa: “Idealizamos los 80 pero hubo momentos que fueron desastrosos”, y considera que el periodo no debe ser recordado únicamente a través de la nostalgia. La obra ofrece una visión más equilibrada de la época, resaltando momentos complejos y la decepción hacia figuras como Felipe González, así como la crítica a la Movida Madrileña. También comparte su sentimiento de que muchos de los jóvenes de la época se declaraban de izquierdas sin compromiso genuino, algo que él considera oportunismo.
También analiza la herencia cultural y política de esa década, relatando experiencias personales que enriquecen su narrativa. Vázquez Sallés ha disfrutado mucho, pero ha sufrido como solo alguien que ha perdido a un hijo puede entender. Marc, su hijo, murió a la edad de 10 años, un evento que ha dejado una profunda huella en su vida y en cómo ha enfrentado su adicción. Su obra se convierte en un testimonio personal que promueve el debate y la interpretación multifacética de la memoria colectiva. En palabras del autor, se trata de contemplar el pasado “sin armaduras”.
Además de la introspección, Vázquez Sallés critica la idealización de los años 80 en España, mencionando la muerte de Franco como un evento clave. Su visión es provocativa: “Idealizamos los 80 pero hubo momentos que fueron desastrosos”, y considera que el periodo no debe ser recordado únicamente a través de la nostalgia. La obra ofrece una visión más equilibrada de la época, resaltando momentos complejos y la decepción hacia figuras como Felipe González, así como la crítica a la Movida Madrileña. También comparte su sentimiento de que muchos de los jóvenes de la época se declaraban de izquierdas sin compromiso genuino, algo que él considera oportunismo.
También analiza la herencia cultural y política de esa década, relatando experiencias personales que enriquecen su narrativa. Vázquez Sallés ha disfrutado mucho, pero ha sufrido como solo alguien que ha perdido a un hijo puede entender. Marc, su hijo, murió a la edad de 10 años, un evento que ha dejado una profunda huella en su vida y en cómo ha enfrentado su adicción. Su obra se convierte en un testimonio personal que promueve el debate y la interpretación multifacética de la memoria colectiva. En palabras del autor, se trata de contemplar el pasado “sin armaduras”.