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Críticas y polémica marcan el examen MIR 2026 mientras 35,503 aspirantes se preparan para su futuro en la sanidad pública
El proceso de selección ha estado plagado de irregularidades y modificaciones en las normas que afectan el acceso a la profesión médica.
Publicado: 26 de enero de 2026, 16:09
El examen de Médico Interno Residente (MIR) de 2026, programado para el 24 de enero, se encuentra en medio de una significativa controversia, tras un año marcado por retrasos, cambios en la normativa y un clima de incertidumbre que ha dejado en vilo a más de 35,000 aspirantes. Este examen no solo representa una oportunidad crítica para esos futuros médicos, sino que también ha desatado un torrente de críticas hacia el Ministerio de Sanidad por la gestión del proceso.
Desde la dimisión del comité de expertos encargado de elaborar las preguntas del examen, hasta problemas técnicos en la plataforma de inscripción, la preparación para este año ha estado llena de obstáculos. La falta de transparencia y de información acerca de los criterios de evaluación de las notas es otro de los aspectos cuestionados que podría comprometer la seguridad jurídica del proceso. Este modelo, donde academias como AMIR y CTO dominan el mercado de preparación, resalta la desigualdad que muchos estudiantes sienten al no poder acceder a una formación equitativa.
En este contexto, se ha incrementado la preocupación sobre la validez de los procedimientos actuales. La convocatoria de este año se presenta con una ligera evolución en sus métodos, priorizando la inclusión de nuevas especialidades y un cambio en el formato que busca adaptarse a las nuevas demandas médicas. Sin embargo, los cambios y la reducción de sedes han hecho que muchos aspirantes se cuestionen la equidad del proceso.
Desde la dimisión del comité de expertos encargado de elaborar las preguntas del examen, hasta problemas técnicos en la plataforma de inscripción, la preparación para este año ha estado llena de obstáculos. La falta de transparencia y de información acerca de los criterios de evaluación de las notas es otro de los aspectos cuestionados que podría comprometer la seguridad jurídica del proceso. Este modelo, donde academias como AMIR y CTO dominan el mercado de preparación, resalta la desigualdad que muchos estudiantes sienten al no poder acceder a una formación equitativa.
En este contexto, se ha incrementado la preocupación sobre la validez de los procedimientos actuales. La convocatoria de este año se presenta con una ligera evolución en sus métodos, priorizando la inclusión de nuevas especialidades y un cambio en el formato que busca adaptarse a las nuevas demandas médicas. Sin embargo, los cambios y la reducción de sedes han hecho que muchos aspirantes se cuestionen la equidad del proceso.