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Crisis sanitaria en Cuba: más de tres millones enfermos mientras el sistema de salud colapsa por políticas internas
La epidemia de arbovirosis y la falta de recursos evidencian el grave deterioro del sistema sanitario cubano.
Publicado: 3 de enero de 2026, 05:19
Cuba se encuentra sumida en una crisis sanitaria sin precedentes, con más de tres millones de personas afectadas por una epidemia de arbovirosis que incluye dengue, chikungunya y oropouche. A pesar de los reportes oficiales de 33 fallecidos por el Ministerio de Salud Pública, se estima que el número real podría ser mucho mayor. La falta de insumos básicos y un colapso general en su sistema de salud han llevado a los ciudadanos a buscar soluciones por sí mismos, reflejando la desesperación y falta de confianza en el sistema.
La crisis se atribuye a políticas internas del gobierno que han deteriorado la infraestructura sanitaria debido a años de recortes en inversiones. Solo el 2% del presupuesto nacional se destina a salud pública, mientras que más del 30% se destina al turismo. Esto, combinado con una alarmante escasez de profesionales médicos y el cierre de consultorios, ha llevado a una situación de emergencia continua. La crisis alimentaria también complica la recuperación de los enfermos, generando niveles alarmantes de desnutrición en la población.
La incertidumbre reina mientras la población exige respuestas a una crisis que se ha vuelto un símbolo del deterioro del país, exacerbada por problemas como la falta de recolección de residuos que fomenta la proliferación de mosquitos. En un contexto donde el 15% de los cubanos puede garantizar unas pocas comidas diarias, el impacto de la epidemia se hace más grave, dejando a la población sintiéndose ignorada por el gobierno.
La crisis se atribuye a políticas internas del gobierno que han deteriorado la infraestructura sanitaria debido a años de recortes en inversiones. Solo el 2% del presupuesto nacional se destina a salud pública, mientras que más del 30% se destina al turismo. Esto, combinado con una alarmante escasez de profesionales médicos y el cierre de consultorios, ha llevado a una situación de emergencia continua. La crisis alimentaria también complica la recuperación de los enfermos, generando niveles alarmantes de desnutrición en la población.
La incertidumbre reina mientras la población exige respuestas a una crisis que se ha vuelto un símbolo del deterioro del país, exacerbada por problemas como la falta de recolección de residuos que fomenta la proliferación de mosquitos. En un contexto donde el 15% de los cubanos puede garantizar unas pocas comidas diarias, el impacto de la epidemia se hace más grave, dejando a la población sintiéndose ignorada por el gobierno.