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Crisis de las pulseras antimaltrato: Discrepancias ministeriales y preocupaciones judiciales en torno a la protección de las víctimas.

Las contradicciones en la gestión de Ana Redondo y el impacto de las fallas en los dispositivos generan alarma entre jueces y defensores de derechos.

Publicado: 27 de septiembre de 2025, 06:55

La reciente controversia en torno a las pulseras antimaltrato ha puesto en tela de juicio la gestión del Ministerio de Igualdad, liderado por Ana Redondo. Desde la publicación de la Memoria de la Fiscalía General del Estado de 2024, que revela fallos significativos en estos dispositivos, la preocupación ha crecido entre los jueces de Violencia de Género y la sociedad civil. Se estima que entre 4.000 y 5.000 víctimas están en riesgo debido a un sistema que ha presentado constantes fallos desde que se produjera la migración de datos del contrato con Telefónica al de Vodafone en 2024.

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) no dio su visto bueno al protocolo de uso y gestión de los dispositivos, contrariamente a lo que sostiene el Ministerio de Igualdad. Esta falta de consenso ha llevado a una serie de quejas desde los juzgados, donde se alertaba de problemas de cobertura y geolocalización. La tensión ha sido palpable, con reclamos categóricos de los jueces que expresan su inquietud ante un dispositivo que no cumple con su función. La ministra Redondo ha sido acusada de proporcionar explicaciones contradictorias y carecer de pruebas que respaldaran sus afirmaciones, lo que genera una alarmante crisis de confianza en el sistema de protección.

La situación es crítica, y las tensiones continúan en aumento, ya que cada vez más voces dentro del ámbito judicial y de defensa de derechos humanos cuestionan la capacidad del Ministerio de Igualdad para garantizar la seguridad y protección de las mujeres afectadas por la violencia machista. La falta de un protocolo claro y consensuado, sumada a la falta de información sobre la gravedad de la situación, plantea un reto significativo que necesita ser abordado con urgencia.