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Corea del Norte acusa a Seúl de lanzar drones espía y amenaza con represalias en un contexto de creciente tensión.
Las autoridades norcoreanas han advertido que Corea del Sur deberá 'pagar un alto precio' por sus actos provocadores en la frontera.
Publicado: 11 de enero de 2026, 02:08
Las relaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur se encuentran nuevamente en el punto de mira tras las recientes acusaciones de Pyongyang, que ha señalado que Seúl lanzó drones espía sobre su territorio. En un comunicado publicado por la agencia estatal de noticias norcoreana, KCNA, las autoridades norcoreanas afirmaron que los drones fueron operados en violación de su soberanía. Este incidente incluye dos casos, uno el 27 de septiembre de 2025, cuando un dron fue derribado sobre Kaesong, y otro recién ocurrido el 4 de enero de 2026, en el que otro dron fue destruido en la misma región.
El Estado Mayor del Ejército Popular de Corea del Norte ha indicado que el primero de los drones voló durante más de tres horas y contenía datos de video que fueron considerados como espionaje, afectando seriamente a la seguridad nacional. Además, el segundo incidente involucró un dron que, según Pyongyang, estaba equipado con tecnología de vigilancia avanzada y también realizó grabaciones de diversas áreas dentro del territorio norcoreano. En respuesta, Corea del Norte no solo ha denunciado estas acciones, sino que ha prometido que Seúl 'pagaría un alto precio' por su 'histeria imperdonable', un término utilizado en sus comunicados para referirse a lo que perciben como provocaciones constantes del gobierno surcoreano.
Por su parte, Corea del Sur ha negado las acusaciones realizadas por el régimen norcoreano. A través del Ministerio de Defensa, se comunicó que no se estaban operando drones en las fechas señaladas por Pyongyang, y se ha ordenado una investigación exhaustiva para clarificar la situación. El presidente Lee Jae-myung, que ha estado buscando reiniciar el diálogo con Corea del Norte desde que asumió el cargo, enfrenta ahora un panorama complicado tras este incidente que puede ver los esfuerzos de reconciliación en peligro.
El Estado Mayor del Ejército Popular de Corea del Norte ha indicado que el primero de los drones voló durante más de tres horas y contenía datos de video que fueron considerados como espionaje, afectando seriamente a la seguridad nacional. Además, el segundo incidente involucró un dron que, según Pyongyang, estaba equipado con tecnología de vigilancia avanzada y también realizó grabaciones de diversas áreas dentro del territorio norcoreano. En respuesta, Corea del Norte no solo ha denunciado estas acciones, sino que ha prometido que Seúl 'pagaría un alto precio' por su 'histeria imperdonable', un término utilizado en sus comunicados para referirse a lo que perciben como provocaciones constantes del gobierno surcoreano.
Por su parte, Corea del Sur ha negado las acusaciones realizadas por el régimen norcoreano. A través del Ministerio de Defensa, se comunicó que no se estaban operando drones en las fechas señaladas por Pyongyang, y se ha ordenado una investigación exhaustiva para clarificar la situación. El presidente Lee Jae-myung, que ha estado buscando reiniciar el diálogo con Corea del Norte desde que asumió el cargo, enfrenta ahora un panorama complicado tras este incidente que puede ver los esfuerzos de reconciliación en peligro.