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Controversia en A Illa de Arousa por la posible compra de la mansión de Marcial Dorado para un centro social intergeneracional
El grupo popular critica la intención del Concello, que propone convertir la vivienda en un espacio comunitario para mayores y jóvenes.
Publicado: 8 de enero de 2026, 12:59
En A Illa de Arousa, la posibilidad de que el Concello adquiera la mansión del narcotraficante Marcial Dorado ha desatado un intenso debate político. La casa, que actualmente sigue residiendo Dorado, ha sido objeto de interés por parte del alcalde, Luis Arosa, quien ha planteado la idea de transformarla en un centro social intergeneracional que incluya una residencia de ancianos y una casa de la juventud. La propuesta se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio del Concello para recuperar propiedades vinculadas al narcotráfico, buscando poder ofrecer un lugar donde los mayores y los jóvenes puedan interactuar y beneficiarse mutuamente.
El Concello ya ha adquirido dos parcelas relacionadas con Dorado, con planes para construir viviendas de iniciativa pública y crear un parque forestal. Sin embargo, la propuesta ha encontrado resistencia por parte del Partido Popular (PP), que considera este intento como un “capricho” poco adecuado en tiempos de restricciones financieras. Desde el PSOE y el BNG, se defienden la iniciativa como un acto de justicia social, argumentando que la transformación del legado del narcotraficante en un bien social es un paso significativo. Los socialistas han indicado que lo que realmente les “duele” a los populares es que “los del yate” –en alusión a la foto de Feijóo y el narcotraficante– no puedan recuperar la propiedad “a través de testaferros”.
La presión política en torno a esta situación apunta a la necesidad de que el Concello ejerza su derecho a la compra antes de que la propiedad salga a subasta pública, abriendo la puerta a la posible privatización. Según Luis Arosa, el alcalde, su propuesta para convertir la mansión en un espacio comunitario ha sido bien recibida por el Plan Nacional sobre Drogas, que también aboga por que estas edificaciones acaben en manos públicas. El debate refleja las diferencias políticas locales y la complejidad del legado del narcotráfico en Galicia, así como la lucha por transformar ese legado en oportunidades para el futuro. A pesar de los retos económicos, Arosa está convencido de la necesidad de que este tipo de edificaciones se conviertan en recursos para la comunidad, evidenciando así la intensa polarización que este tema ha cometido en el ámbito político local.
El Concello ya ha adquirido dos parcelas relacionadas con Dorado, con planes para construir viviendas de iniciativa pública y crear un parque forestal. Sin embargo, la propuesta ha encontrado resistencia por parte del Partido Popular (PP), que considera este intento como un “capricho” poco adecuado en tiempos de restricciones financieras. Desde el PSOE y el BNG, se defienden la iniciativa como un acto de justicia social, argumentando que la transformación del legado del narcotraficante en un bien social es un paso significativo. Los socialistas han indicado que lo que realmente les “duele” a los populares es que “los del yate” –en alusión a la foto de Feijóo y el narcotraficante– no puedan recuperar la propiedad “a través de testaferros”.
La presión política en torno a esta situación apunta a la necesidad de que el Concello ejerza su derecho a la compra antes de que la propiedad salga a subasta pública, abriendo la puerta a la posible privatización. Según Luis Arosa, el alcalde, su propuesta para convertir la mansión en un espacio comunitario ha sido bien recibida por el Plan Nacional sobre Drogas, que también aboga por que estas edificaciones acaben en manos públicas. El debate refleja las diferencias políticas locales y la complejidad del legado del narcotráfico en Galicia, así como la lucha por transformar ese legado en oportunidades para el futuro. A pesar de los retos económicos, Arosa está convencido de la necesidad de que este tipo de edificaciones se conviertan en recursos para la comunidad, evidenciando así la intensa polarización que este tema ha cometido en el ámbito político local.