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Condenado a 200 años el líder de una secta en Kenia por matar de hambre a 190 niños y un adulto
Paul Mackenzie ordenó a sus seguidores ayunar hasta la muerte y otros 28 acusados han recibido penas de prisión.
Publicado: 7 de noviembre de 2026, 15:44
El Tribunal Superior de Mombasa, en Kenia, condenó este viernes a 200 años de prisión a Paul Mackenzie, líder de una secta cristiana apocalíptica, por la muerte de 190 niños y un adulto entre 2021 y 2023. El caso forma parte de la llamada masacre de Shakahola, en la que murieron al menos 430 personas, entre hombres, mujeres y menores.
La jueza Diana Kavedza-Mochache impuso a Mackenzie 100 años de cárcel por homicidio y otros 100 por delitos relacionados con la inanición. La magistrada descartó imponerle la pena de muerte, como había pedido la Fiscalía. Otros 28 acusados fueron condenados a penas de entre 10 y 160 años de prisión.
Mackenzie fue declarado culpable en octubre de incitar a los miembros de su iglesia a dejar morir de hambre a sus hijos para que pudieran reunirse con Jesús y de ejercer violencia contra quienes se oponían a sus prácticas. Según el tribunal, la orden de ayunar hasta la muerte se transmitió a través de ancianos de la aldea, se reforzó en reuniones y se aplicó de forma secuencial, comenzando por los niños. Guardias controlaban los movimientos e impedían que los seguidores escaparan.
La sentencia concluyó que la orden se hizo cumplir mediante violencia, confinamiento y privación de alimentos y agua. Supervivientes relataron que Mackenzie había empleado «escuadrones de la muerte» contra quienes rompían el ayuno.
Según confirmó la jueza, más de 70 niños murieron de inanición y otra veintena por estrangulamiento o golpes en la cabeza. El avanzado estado de descomposición de los demás cadáveres impidió determinar cómo murieron. Las autopsias también confirmaron que algunas víctimas habían sido enterradas con vida.
El hallazgo de los cadáveres se produjo después de que un familiar denunciara la desaparición de uno de los seguidores en abril de 2023. En los meses posteriores se fueron descubriendo fosas comunes en el bosque de Shakahola, en el condado costero de Kilifi. Los investigadores siguen buscando cuerpos y los desaparecidos se cuentan por cientos.
Mackenzie fundó en 2003 la Iglesia Internacional de las Buenas Noticias y difundió su mensaje apocalíptico en un canal de YouTube con miles de seguidores. Las autoridades cerraron la secta en 2019, pero él continuó su actividad e instó a sus adeptos a aislarse en el bosque para prepararse para el regreso de Jesús.
Según explicó la jueza, Mackenzie hizo creer a sus seguidores que el fin del mundo era inminente y compró 4.860 acres de terreno en Shakahola, donde los instaló. Después les dijo que Jesús no iba a venir y que debían ayunar hasta morir para reunirse con él.
La magistrada también indicó que Mackenzie y los principales líderes del grupo fueron detenidos en varias ocasiones por incitar a los niños a abandonar la escuela y convencer a los padres de que no los llevaran al hospital para recibir tratamiento o vacunas. Añadió que, pese a esas detenciones, una condena anterior y una pena de prisión, continuó manipulando a sus seguidores para trasladarlos a Shakahola. Algunos familiares de las víctimas han acusado a las autoridades de hacer la vista gorda.
Mackenzie se enfrenta además a otros cargos de homicidio involuntario y terrorismo, que ha negado. También se le acusa por la muerte de 52 personas cuyos cuerpos fueron hallados en fosas comunes de Kwa Binzaro, tras unos ayunos forzados que presuntamente habría organizado desde la cárcel.
La jueza Diana Kavedza-Mochache impuso a Mackenzie 100 años de cárcel por homicidio y otros 100 por delitos relacionados con la inanición. La magistrada descartó imponerle la pena de muerte, como había pedido la Fiscalía. Otros 28 acusados fueron condenados a penas de entre 10 y 160 años de prisión.
Mackenzie fue declarado culpable en octubre de incitar a los miembros de su iglesia a dejar morir de hambre a sus hijos para que pudieran reunirse con Jesús y de ejercer violencia contra quienes se oponían a sus prácticas. Según el tribunal, la orden de ayunar hasta la muerte se transmitió a través de ancianos de la aldea, se reforzó en reuniones y se aplicó de forma secuencial, comenzando por los niños. Guardias controlaban los movimientos e impedían que los seguidores escaparan.
La sentencia concluyó que la orden se hizo cumplir mediante violencia, confinamiento y privación de alimentos y agua. Supervivientes relataron que Mackenzie había empleado «escuadrones de la muerte» contra quienes rompían el ayuno.
Según confirmó la jueza, más de 70 niños murieron de inanición y otra veintena por estrangulamiento o golpes en la cabeza. El avanzado estado de descomposición de los demás cadáveres impidió determinar cómo murieron. Las autopsias también confirmaron que algunas víctimas habían sido enterradas con vida.
El hallazgo de los cadáveres se produjo después de que un familiar denunciara la desaparición de uno de los seguidores en abril de 2023. En los meses posteriores se fueron descubriendo fosas comunes en el bosque de Shakahola, en el condado costero de Kilifi. Los investigadores siguen buscando cuerpos y los desaparecidos se cuentan por cientos.
Mackenzie fundó en 2003 la Iglesia Internacional de las Buenas Noticias y difundió su mensaje apocalíptico en un canal de YouTube con miles de seguidores. Las autoridades cerraron la secta en 2019, pero él continuó su actividad e instó a sus adeptos a aislarse en el bosque para prepararse para el regreso de Jesús.
Según explicó la jueza, Mackenzie hizo creer a sus seguidores que el fin del mundo era inminente y compró 4.860 acres de terreno en Shakahola, donde los instaló. Después les dijo que Jesús no iba a venir y que debían ayunar hasta morir para reunirse con él.
La magistrada también indicó que Mackenzie y los principales líderes del grupo fueron detenidos en varias ocasiones por incitar a los niños a abandonar la escuela y convencer a los padres de que no los llevaran al hospital para recibir tratamiento o vacunas. Añadió que, pese a esas detenciones, una condena anterior y una pena de prisión, continuó manipulando a sus seguidores para trasladarlos a Shakahola. Algunos familiares de las víctimas han acusado a las autoridades de hacer la vista gorda.
Mackenzie se enfrenta además a otros cargos de homicidio involuntario y terrorismo, que ha negado. También se le acusa por la muerte de 52 personas cuyos cuerpos fueron hallados en fosas comunes de Kwa Binzaro, tras unos ayunos forzados que presuntamente habría organizado desde la cárcel.